Intolerancia a la lactosa, una cuestión mas allá de la “mala leche” intestinal.

Aquí estamos otra vez más, dedicándole en esta ocasión, una entrada a una de las intolerancias alimentarias más conocidas (o eso creemos) por tod@s: la intolerancia a la lactosa. Se ha detectado que 57 de cada 100 personas (el 57%)  se “auto – diagnostican” como intolerantes a la lactosa, cuando realmente tras el diagnóstico diferencial se observa que no tienen condición de intolerantes a la lactosa, a la vez que, otras personas (32 de cada 100) que, aparentemente no manifiestan los síntomas propios de la intolerancia a la lactosa tras la ingesta diaria de productos lácteos, al ser sometidos a un diagnóstico diferencial, se confirma su condición de intolerantes a la lactosa. Así que, considero que es una buena idea la de recopilar información sobre el tema, para evitar que los porcentajes aumenten tanto por un lado como por otro.

Intolerancia a la lactosa

La lactosa, es un disacárido formado por la unión de una molécula de glucosa y una de galactosa mediante un enlace beta 1 -> 4 (están unidas por los átomos de carbono en posición 1 y 4, respectivamente). Se sintetiza exclusivamente en la glándula mamaria de los mamíferos por acción de la lactosa

Lactosasintetasa y constituye así, el azúcar predominante en la leche, siendo el único alimento digerible al nacimiento de crías de mamíferos. De todas las leches producidas por mamíferos, la leche humana es la que mayor contenido en lactosa presenta; hasta un 9 % de la lactosa presente en la leche humana, se encuentra en forma libre o unida a glucolípidos (4,7% si se trata de leche de vaca o de oveja).

La enzima encargada de que toda la lactosa presente en la leche y otros productos lácteos ingeridos en la dieta, es la lactasa o lactosa-floricina hidrolasa (LPH), una beta-galactosidasa ubicada exclusivamente en el borde en cepillo de los enterocitos apicales de las microvellosidades intestinales, principalmente en la región del yeyuno e ileon proximal del intestino delgadoSu concentración a la largo de la mucosa intestinal, es de las más bajas de entre las demás disacaridasas intestinales (maltasa o sacarasa), y es la única que no ve inducida su actividad enzimática por el aumento en la dieta de su principal sustrato, la lactosa; no ocurre lo mismo, si hablamos de la maltasa o la sacarasa, que si ven inducida su actividad enzimática, por una mayor concentración de su sustrato en la dieta.

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