Hipoglucemias reactivas, un problema no exclusivo de diabéticos.

¿A las 3 o 4 horas posteriores de una comida, sientes un cansancio o debilidad inusual, tienes temblores en piernas y/o brazos, o sientes una sensación de hambre no explicable? Si has respondido afirmativamente a la mayoría de estas cuestiones, es probable que estés padeciendo lo que se conoce como hipoglucemia reactiva. Tranquil@, no te alarmes, se trata sólo de un desajuste de la homeostasis o equilibrio de los niveles de la glucosa en el organismo, que por sus molestos síntomas y por su general desconocimiento (sobre todo entre la población no diabética), he decidido dedicarle unas cuantas líneas en el blog, para darle más difusión y tratar de normalizar este problema, no exclusivo de personas diabéticas. Así que si quieres saber más, ya sabes lo que tienes que hacer a continuación. ¡Empecemos!

Hipoglucemia reactiva

La hipoglucemia reactiva es condición fisiopatológica, donde los mecanismos de contrarregulación de la glucosa en el organismo, se vuelven incapaces de equilibrar totalmente el consumo de glucosa que se produce en situación post-prandial, habitualmente durante las 4 horas post-ingesta, originándose un estado de hipoglucemia (con valores de glucosa en sangre menores a 60 mg/dl) que se acompaña de síntomas de diverso tipo. El primero en acuñar el término de hipoglucemia reactiva, fue Seale Harris, un médico e investigador americano que, en 1924, informó de cinco casos de pacientes no diabéticos que presentaban hipoglucemias en un período de tiempo posterior a la ingesta de comidas (período post-prandial). Según Harris, estas hipoglucemias reactivas, eran la otra cara de la diabetes mellitus; es decir, si la diabetes mellitus se caracterizaba por una ausencia o deficiencia en los niveles de insulina, las hipoglucemias reactivas, se debían a un exceso de insulina o una alteración de la curva de tolerancia de la glucosa.

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Síndrome metábolico, ese gran desconocido.

Me gustaría dedicarle una entrada a este cuadro de efectos patológicos (no se puede considerar enfermedad por sí misma) ya que es muy poco habitual que se hable de él a la hora de tratar en profundidad la diabetes y la obesidad, enfermedades relacionadas en mayor o menor grado con la aparición de este síndrome que tiene una prevalencia en la población de España de un 19,3%, (2 personas de cada 10 del total de la población).

El síndrome metabólico, también llamado como síndrome X o de resistencia a la insulina, no puede decirse con rotundidad que tenga un origen concreto. Se cree que existe una predisposición genética a desarrollarlo pero no está muy definida, por lo que generalmente se habla que es la lipotoxicidad y la resistencia a la insulina generadas en la obesidad, los principales desencadenantes de la aparición de este síndrome.

Se trata pues, de un síndrome que afecta a múltiples órganos (páncreas, corazón, sistema inmunológico e hígado) y se encuentra estrechamente ligado a la aparición de la diabetes mellitus tipo II, enfermedades cardiovasculares e inflamatorias (artritis, asma, etc) así como en la aparición de cetoacedosis (aumento en la producción de cuerpos cetónicos usados como fuente de energía por el organismo), que ya trataremos en profundidad en otra entrada.

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