En tu plato, lo quemado déjalo a un lado.

Si eres de los/las que le gustan las barbacoas, los asados y los productos ahumados, esta entrada será de mucho interés para ti.

Aunque pensemos que, si no hay zona más o menos “quemada” en los alimentos es porque están poco hechos, tengo que decirte que estamos muy equivocados. Cuanto menos zona quemada comamos, menos riesgo asumiremos en cuanto a nuestra salud se refiere. Y todo esto es debido a la presencia de los hidrocarburos aromáticos policiclícos (HAP), siendo el más conocido el benzo(a)pireno.

Los hidrocarburos arómaticos policiclicos o HAP, son sustancias lipofílicas (con mayor afinidad y solubilidad en grasas) altamente volátiles, formadas por dos a cuatro núcleos aromáticos (benzenos originados por unión de radicales de etileno y butadieno entre sí) y diversos átomos (hidrógeno y carbono en su mayoría y en menor medida S, O y N) y puntos de fusión y ebullición, respectivamente de 179ºC y 495ºC. Se trata de un tipo de compuesto pirorgánico, ya que se produce a elevadas temperaturas (alrededor de 300ºC o superiores; a temperaturas inferiores se origina una pequeña proporción) como resultado de un proceso complejo (combustión incompleta de la materia orgánica donde se impide la formación rápida de CO y CO2) inducido por el calor. Inicialmente tiene lugar la rotura de la estructura molecular de compuestos orgánicos complejos a otros más simples, los fragmentos reactivos, que por diversas combinaciones, dan lugar a otros compuestos extremadamente estables (procesados como el secado, ahumado, salado y la cocción no los destruyen). 

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