El beber y su llamada de socorro, la sed.

Después de la entrega de las guardianas del apetito y saciedad, que puedes volver a leer aquí (por si no lo has hecho aún, eh!), quedaba por tratar en este espacio otra de las manifestaciones/necesidades fisiológicas relacionadas con la alimentación y la nutrición. Sí, amig@s, beber para mantener el cuerpo hidratado es una necesidad fisiológica y en la bebida, además de agua (considerada como macronutriente por la EFSA desde 2009), también obtenemos ciertos micronutrientes (sales minerales básicamente). NOTA: El alcohol de las bebidas alcohólicas no se debe considerar alimento y mucho menos, nutriente (aunque aporte calorías como los hidratos de carbono, grasas o proteínas). Sin embargo, la entrada que nos atañe se centrará más en la llamada de socorro que emite nuestro organismo cuando sus niveles de líquidos descienden y el riesgo de deshidratación le acecha; como podéis intuir fácilmente, hablamos de la sed. Teniendo en cuenta que en ciertas patologías, la sed resulta ser o bien, un síntoma propio o un efecto secundario difícil de abordar, creo que puede resultar una entrada de interés para el blog y sus potenciales lectores. Así que, coge un vaso de agua bien fresca, siéntate delante de la pantalla y… Sigue leyendo!  Sigue leyendo

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Ni contigo ni sin ti; el sodio (Na), el micronutriente funambulista.

Sí, amig@s del internet. Ha vuelto a sus pantallas un nuevo repaso a la bioquímica clínica de los principales micronutrientes de nuestra dieta; esto es, el sodio. Conocido ampliamente como sal común, donde aparece con una de sus principales parejas de baile químico, el cloro (que también tendrá su entrada, tranquil@s todos), es uno de los principales ingredientes a los que, junto con el azúcar, primero echamos el ojo en la lista de ingredientes de los principales alimentos procesados que compramos en el supermercado. Más allá de su conocido papel como nutriente esencial en las células, también es crucial su papel biológico en el mantenimiento de un buen equilibrio hídrico y su influencia sobre la tensión arterial y la buena salud renal. Sobra decir, que con el sodio casi cierro la saga dedicada a los principales nutrientes implicados en mayor o menor medida, en la enfermedad renal crónica. Así que, vamos a centrarnos e intentar descubrir que hay detrás de este micronutriente tan “perro del hortelano” de nuestro organismo. Ya lo sabes, pero a mí me gusta insistir…si quieres saber más, sigue leyendo! Sigue leyendo