Hipoglucemias reactivas, un problema no exclusivo de diabéticos.

¿A las 3 o 4 horas posteriores de una comida, sientes un cansancio o debilidad inusual, tienes temblores en piernas y/o brazos, o sientes una sensación de hambre no explicable? Si has respondido afirmativamente a la mayoría de estas cuestiones, es probable que estés padeciendo lo que se conoce como hipoglucemia reactiva. Tranquil@, no te alarmes, se trata sólo de un desajuste de la homeostasis o equilibrio de los niveles de la glucosa en el organismo, que por sus molestos síntomas y por su general desconocimiento (sobre todo entre la población no diabética), he decidido dedicarle unas cuantas líneas en el blog, para darle más difusión y tratar de normalizar este problema, no exclusivo de personas diabéticas. Así que si quieres saber más, ya sabes lo que tienes que hacer a continuación. ¡Empecemos!

Hipoglucemia reactiva

La hipoglucemia reactiva es condición fisiopatológica, donde los mecanismos de contrarregulación de la glucosa en el organismo, se vuelven incapaces de equilibrar totalmente el consumo de glucosa que se produce en situación post-prandial, habitualmente durante las 4 horas post-ingesta, originándose un estado de hipoglucemia (con valores de glucosa en sangre menores a 60 mg/dl) que se acompaña de síntomas de diverso tipo. El primero en acuñar el término de hipoglucemia reactiva, fue Seale Harris, un médico e investigador americano que, en 1924, informó de cinco casos de pacientes no diabéticos que presentaban hipoglucemias en un período de tiempo posterior a la ingesta de comidas (período post-prandial). Según Harris, estas hipoglucemias reactivas, eran la otra cara de la diabetes mellitus; es decir, si la diabetes mellitus se caracterizaba por una ausencia o deficiencia en los niveles de insulina, las hipoglucemias reactivas, se debían a un exceso de insulina o una alteración de la curva de tolerancia de la glucosa.

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Intolerancia a la fructosa, una paradoja del metabolismo de los hidratos de carbono.

Todo el público en general sabe que, si consume azúcar, la consecuencia más directa es que los niveles de glucosa en sangre se eleven tras las dos horas posteriores a su ingesta. Sin embargo, esto no sucede en casos donde claro está, el metabolismo de los hidratos de carbono presenta uno u otro tipo de alteración. En este sentido, llama mucho la atención el caso de las fructosemias o intolerancias a la fructosa, alteraciones  de origen genético o multifactorial del metabolismo de la fructosa donde las personas que la padecen sufren hipoglucemias de diferente grado de intensidad así como otros síntomas, tras la ingesta de ciertos hidratos de carbono.

La fructosa es un monosacárido, componente básico de la sacarosa o azúcar común, de tipo cetohexosa, característica estructural que hace que la ruta metabólica que sigue para su metabolización, sea distinta al resto de los hidratos de carbono. Se encuentra de forma natural en múltiples frutas, algunos vegetales o en la miel unida a la glucosa formando el azúcar común o sacarosa. Los órganos principales donde tiene lugar el metabolismo de la fructosa son el hígado, el músculo, el intestino delgado y en menor medida el riñón. El 52% de la fructosa se descompone como glucosa, el 18% en forma de lactato y piruvato y el 8% en forma de glucógeno. El 22% restante se presenta en forma de triglicéridos, dióxido de carbono, cuerpos cetónicos, glicerol y sorbitol. Aunque su metabolismo no requiere de la participación de la insulina como hormona reguladora, si será necesaria si la fructosa es utilizada por tejidos periféricos después de su conversión a glucosa en el hígado.Fructosa

Una vez hidrolizada por medio de la isomaltasa presente en el intestino delgado, la fructosa ingerida es transportada directamente hacia los hepatocitos (células del hígado) donde a través de transportadores GLUT-5 (transportadores de glucosa tipo 5) pasa hacia el citosol, donde es fosforilada por medio de la enzima fructoquinasa (FK) a fructosa 1-fosfato. Esta fructosa 1-fosfato puede seguir tres vías distintas:

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