Ciencia en la cocina a lo Ferrán Adriá: las espumas y aires comestibles.

Corría el año 2015 cuando servidora que escribe, repasaba en este espacio una de las preparaciones culinarias más codiciadas por un buen degustador/consumidor o foodie (por decirlo más cool o moderno); sí, hablo de las emulsiones. En aquel momento, junto con toda la información bibliográfica que encontré sobre el concepto gastronómico también encontré muchas referencias a un subtipo de emulsiones: las espumas. Dado que considero que las espumas reúnen un montón de conceptos científicos en su elaboración, preparación y/o presentación, son unas buenas candidatas a protagonizar en solitario una entrada en este (su) espacio dedicado a toda la ciencia que esconde el laboratorio más visitado del mundo: la cocina. Cómo decimos por el noroeste español… Pasa, pasa..hasta la cocina!

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Esferificación, la técnica que inició la gastronomía molecular.

Retomo las entradas dedicadas a las técnicas culinarias, con una de las más novedosas en su origen, tanto por sus características como por su procedimiento, que supuso el nacimiento de otra nueva gastronomía, la gastronomía molecular. La técnica en cuestión a explica es, la esferificación. Este procedimiento culinario, es altamente interesante para tod@s aquellos que la combinación cocina-ciencia nos tiene conquistados, por que combina varios conceptos científicos de la química, la física y de la biología directamente sobre los alimentos a consumir. Como veis, esta entrada está más que justificada, así que, vamos a allá!

Olivas esferificadas

La esferificación, es una técnica culinaria antigua pero con un desarrollo moderno. Allá por el 1946, el tecnólogo de alimentos inglés, William J.M. Peschardt, mientras trabajaba para la empresa Unilever (sí, el mismo holding que existe hoy en día), descubrió la manera más fácil para “encapsular” gotas liquidas de zumo de frutas. Este descubrimiento fue rápidamente patentado, “Manufacture of artificial edible cherries. US Pat. 2,403,547” y posteriormente tuvo una gran repercusión en las demás industrias alimentarias, en lo que se refiere a los procesos de elaboración de productos alimentarios, siendo el más destacable, el de las aceitunas rellenas de anchoas. Pero no sería hasta principios del s.XXI, cuando en su restaurante “El Bulli“, Ferrán Adriá y colaboradores, consiguieron adaptar dicha técnica a sus platos, llegando a sorprender a sus comensales.

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