Mujeres de ciencia (IV): Marguerite Bourdaleix, la bioquímica-nutricionista de los microorganismos.

Con motivo de los recientes homenajes a las mujeres, tanto en la ciencia con el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el 11 de febrero, y el Día Internacional de la Mujer, celebrado el pasado 8 de marzo, tenía pensado escribir en ambas fechas una entrada dedicada a una de esas mujeres de ciencia, que por diversas razones, tuvieron que superar dificultades varias en la realización y reconocimiento de su trabajo. En esta ocasión, la protagonista es Marguerite Bourdaleix, conocida por su nombre de casada Lwoff, quien a pesar de trabajar codo a codo con su marido, André Lwoff, ganador de un premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1965, conjuntamente con François Jacob y Jacques Monod (conocidos por su Operon Lac), por sus descubrimientos sobre el control genético de la síntesis vírica y enzimática, nunca se la ha reconocido individualmente por su propia labor investigadora en el campo del metabolismo y nutrición de los microorganismos.

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Cronología histórica de los avances en técnicas y medios de cultivo celular.

Siguiendo con la dinámica de otras entradas dedicadas a técnicas o procedimientos habitualmente realizados en los laboratorios de investigación, hoy toca dedicarle una a las mejoras, históricamente introducidas, en la técnica de cultivo celular (conjunto de técnicas que permiten el mantenimiento de células in vitro, preservando al máximo sus propiedades fisiológicas, bioquímicas y genéticas) y en la fabricación de medios de cultivo celular. Sin duda resultaron y resultan muy importantes, puesto que, estos cultivos celulares son óptimos para trabajos de investigación básica, estudios de ingeniería genética y/o producción de compuestos biológicos como, por ejemplo, vacunas virales.

Cultivo celular

El primer investigador en darse cuenta de la gran potencialidad del cultivo celular como técnica de mantenimiento de células in vitro, fue Wilhem Roux, embriólogo alemán quién, en 1885, cultivó células de embrión de pollo en solución salina durante días. Con este experimento, demostró que las células embrionarias podían sobrevivir sin requerir la presencia de un organismo que las mantuviera vivas en su interior. Esto llevó a que, en el siglo XX, se desarrollara esta técnica con el fin de dar una explicación a los procesos fisiológicos, destacando en este aspecto, los trabajos del zoólogo americano Ross Granville Harrison sobre cultivos de médula espinal embrionaria de anfibios para explicar la formación del axón de las neuronas.

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