Del laboratorio a la cocina, un breve repaso a la técnica de la liofilización.

En mi personal afán por transformar la encimera de la cocina en una poyata de laboratorio, los botes de condimentos, especias y sal por botes de reactivos y/o las cacerolas, sartenes y demás utensilios en matraces, probetas y/o espátulas, era de recibo volver a hacer un repaso a otra de las técnicas (dejo aquí el recuerdo de la primera, la del baño María) que comparten laboratorios y cocinas. Quizás no sea tan habitual como la del baño María, pero sí es una técnica muy empleada en uno de los desarrollos de la tecnología alimentaria que más ha salvado vidas, la conservación de los alimentos. La técnica en cuestión no es más ni menos que la liofilización, un palabro un poco técnico, con mucha enjundia detrás pero de fácil reproduccibilidad si se cuenta con los instrumentos adecuados. Si queréis saber que es, que ciencia se esconde detrás, su desarrollo histórico, la ambigüedad de su uso entre laboratorios y cocinas y su empleo en la industria alimentaria y la nueva gastronomía o “nouvelle cousine”…Seguid leyendo!  Sigue leyendo