Esas verduras que saben a mar: las algas comestibles.

Después del repaso hecho a las flores comestibles (que puedes leer aquí), era necesario dedicarle un post a otra parte que se estudia en botánica, que también comemos con mayor o menor agrado y que tan apreciadas son, para los paladares más exquisitos y/o los restaurantes de alta cocina. Estoy hablando, como no podría ser de otra manera, de las mal llamadas “verduras del mar“: las algas. Pero como las flores, las hay comestibles y no comestibles, así que hoy haremos un pequeño repaso sobre las principales algas comestibles que podemos encontrar en nuestro mares. Aprovecho para lanzar un grito de socorro, para mantener nuestros mares y océanos libres de plásticos ya no sólo por cómo afectan a la fauna, sino a que la flora también se puede ver perjudicada y al final, somos nosotros los que acabamos comiendo aquello que tiramos al mar. Aprovecho para dejaros esta campaña/reto viral lanzada al respecto por National Geographic, por si os animáis a participar y concienciaros de lo que estamos destruyendo como sino nos diéramos cuenta de ello. Mientras tanto, vayamos a lo que veníamos… dále, sigue leyendo!!  Sigue leyendo

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Esferificación, la técnica que inició la gastronomía molecular.

Retomo las entradas dedicadas a las técnicas culinarias, con una de las más novedosas en su origen, tanto por sus características como por su procedimiento, que supuso el nacimiento de otra nueva gastronomía, la gastronomía molecular. La técnica en cuestión a explica es, la esferificación. Este procedimiento culinario, es altamente interesante para tod@s aquellos que la combinación cocina-ciencia nos tiene conquistados, por que combina varios conceptos científicos de la química, la física y de la biología directamente sobre los alimentos a consumir. Como veis, esta entrada está más que justificada, así que, vamos a allá!

Olivas esferificadas

La esferificación, es una técnica culinaria antigua pero con un desarrollo moderno. Allá por el 1946, el tecnólogo de alimentos inglés, William J.M. Peschardt, mientras trabajaba para la empresa Unilever (sí, el mismo holding que existe hoy en día), descubrió la manera más fácil para “encapsular” gotas liquidas de zumo de frutas. Este descubrimiento fue rápidamente patentado, “Manufacture of artificial edible cherries. US Pat. 2,403,547” y posteriormente tuvo una gran repercusión en las demás industrias alimentarias, en lo que se refiere a los procesos de elaboración de productos alimentarios, siendo el más destacable, el de las aceitunas rellenas de anchoas. Pero no sería hasta principios del s.XXI, cuando en su restaurante “El Bulli“, Ferrán Adriá y colaboradores, consiguieron adaptar dicha técnica a sus platos, llegando a sorprender a sus comensales.

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