Mujeres de ciencia (IV): Marguerite Bourdaleix, la bioquímica-nutricionista de los microorganismos.

Con motivo de los recientes homenajes a las mujeres, tanto en la ciencia con el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el 11 de febrero, y el Día Internacional de la Mujer, celebrado el pasado 8 de marzo, tenía pensado escribir en ambas fechas una entrada dedicada a una de esas mujeres de ciencia, que por diversas razones, tuvieron que superar dificultades varias en la realización y reconocimiento de su trabajo. En esta ocasión, la protagonista es Marguerite Bourdaleix, conocida por su nombre de casada Lwoff, quien a pesar de trabajar codo a codo con su marido, André Lwoff, ganador de un premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1965, conjuntamente con François Jacob y Jacques Monod (conocidos por su Operon Lac), por sus descubrimientos sobre el control genético de la síntesis vírica y enzimática, nunca se la ha reconocido individualmente por su propia labor investigadora en el campo del metabolismo y nutrición de los microorganismos.

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Mujeres de ciencia (III): Marianne Grunberg-Manago, la mujer del código genético.

Cómo ha pasado un cierto tiempo (y unas cuantas entradas) desde el último post de Mujeres de ciencia, era hora de volver a retomarlo con una entrada dedicada a una de esas mujeres que, como Rosalind Franklin, contribuyeron a la dilucidación de grandes hitos de la historia de la biología molecular. En este caso nos centramos en el trabajo realizado por Marianne Grunberg- Manago, principal desencadenante para el descubrimiento de los mecanismos de síntesis del ARN y ADN así como posteriormente, del código genético. Ambos casos supusieron la ganancia del Premio Nobel de Fisiología por parte de Severo Ochoa y Arthur Kornberg en 1959 y a Robert W. Holley, Har Gobind Khorana y Marshall W. Nirenberg en 1968, respectivamente.

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Mujeres de ciencia (II): Gerty Cori, la reina del glucógeno.

Nada mejor para cerrar este año en el blog, que retomar la sección de mujeres de ciencia, iniciada con Harriette Chick, con otra científica de la que podría aplicarse el dicho ése que dice “detrás de todo hombre, siempre está una gran mujer“. Hablamos en este caso de Gerty Cori, esposa y compañera de Carl Cori, quien a pesar de sus amplias aptitudes y conocimientos, así como del enorme y constante apoyo de su marido, tuvo que luchar por hacerse un hueco y ser reconocido su trabajo propio y en colaboración con su esposo. Os recomiendo la lectura de esta entrada, por múltiples y variadas razones, pero quizás destacaría una por encima de las demás; esto es, el amor y respeto entre dos profesionales de la ciencia, unidos además de por las afinidades y los sentimientos personales, por su gran pasión por la ciencia y el conocimiento. Logo Mujeres de la Ciencia Unesco - Loreal

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Mujeres de ciencia (I): Harriette Chick, pionera en la investigación nutricional.

Hoy inauguramos una nueva sección en la parte más histórica del blog. A través de reseñas biográficas, trataré de difundir los principales nombres y carreras profesionales de las mujeres en la ciencia que, por las dificultades sufridas en su desarrollo profesional, así como, por su gran contribución a la historia y conocimiento de la ciencia, son dignas de ser homenajeadas y reconocidas por gran parte del público de este blog y del público en general. La primera mujer protagonista de esta serie, será Dame Harriette Chick, científica pionera en la investigación nutricional, llevada a cabo entre el siglo XIX y el siglo XX.

Programa For Women in Science L'Oreal - Unesco

Dame Harriete Chick, nació un 6 enero 1875 en Gran Bretaña en el seno de una familia muy numerosa, siendo la quinta de doce hermanos. Educada en el Notting Hill High & Ealing High School (escuela  de ciencias muy reputada en su época), su interés por la bioquímica la llevó a H. Chickcontinuar sus estudios en 1894, en la Universidad de Londres, dónde se doctoró en ciencias en 1903, por su trabajo sobre algas verdes en aguas contaminadas. Sin embargo, su carrera científica no sería un camino de rosas. A principios del siglo XX, se cuestionaba la idoneidad de las mujeres para el estudio de la ciencia (en esta época, tampoco podían votar) y se priorizaba la presencia de hombres frente a mujeres, en las carreras científico- académicas. Sin embargo, Harriette Chick consiguió dos logros importantes en aquella época; uno de ellos, fue que resultó ser una de las dos únicas mujeres  que consiguieron obtener una beca de investigación en bacteriología y posteriormente, en 1905, resultó seleccionada con la beca Memorial Jenner (hasta ese momento, nunca había sido otorgada a una mujer) para su ingreso en el Instituto Lister de Medicina Preventiva situado en el barrio de Chelsea (Londres), lugar dónde, a pesar de las reticencias iniciales de algunos miembros de dicho insitituto, empezó su andadura profesional.

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