Biotecnología multicolor, casos verdaderos y falsos de OGM coloreados.

Después de la última entrada dedicada al mundo de los organismos modificados genéticamente (puedes leerla aquí), en la que, gracias a la tecnología de ingeniería genética revolucionaria, la CRISPR-Cas9, se abría una nueva vía de debate en cuanto a la legislación y regulación de estos alimentos, echaba de menos no hacer un pequeño repaso sobre alguno de los OGM más recientes que se pueden considerar como “alimentos fármacológicos”. No es para nada exagerada la denominación ya que, como en otros casos descritos con anterioridad en el blog como el de yuca transgénica o las diversas variedades de patata transgénica, los que se describirán en esta entrada, además de tener (en algunos casos realmente sí, en otros no, ya se verá más adelante  el por qué) modificado su color natural (de ahí el título de biotecnología multicolor), están enriquecidas en una serie de sustancias de gran aplicación dietoterápica. Así que, si quieres saber más acerca de la piña rosa, el tomate púrpura y la fresa azul transgénicos, ya sabes lo que tienes que hacer… Sigue leyendo!

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“¡No lloréis más, que me voy a casar con ella¡”; la cebolla en la cocina y sus efectos colaterales.

Estrenamos el tercer aniversario del blog, con una entrada un tanto triste. Tranquil@s, lo triste viene por las lágrimas que soltamos, un@s más que otr@s, cuando pelamos y troceamos la cebolla al hacer una ensalada, un sofrito o una salsa. Dada su omnipresencia en cualquiera de las muchas preparaciones culinarias, era de proceder dedicarle una entrada a uno de sus principales “mecanismos de defensa” que, según su grado de intensidad, pueden ayudar a engrandecer según que tipo de performances culinarias (una que le tocan palmas y se conoce). Así que, espero que sigáis leyendo para saber un poco más acerca del porqué la cebolla nos hace tanto de llorar y, posiblemente, cuál será la mejor forma de tratar de reducir dicho efecto que sobre nuestras glándulas lacrimales ejercen sus compuestos volátiles.

Gif cebollas

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El yogurt, el postre más biotecnológico.

Hacía un tiempo que no escribía una entrada para la sección más biotecnológica del blog, así que qué mejor que hoy, para romper con la tendencia. En esta ocasión he decidido escribir sobre uno de los postres/meriendas más comunes de los menús y/o dietas de tod@s; esto es, el yogurt. Natural, desnatado, azucarado, con frutas, griego, con bífidus, batido, ecológico y un largo etcétera de formas y variedades abundan en los lineales fríos de los supermercados; sin embargo, qué sabemos sobre cómo se hace el yogurt, qué organismos intervienen, cuánto tiempo se necesita para que cuaje? Pues para eso está esta entrada, para dar respuesta a todas estas preguntas y para, porque no, homenajear a todas esas abuel@s y madres que en los años 80 y 90 reutilizaban los vasos de cristal de los yogures comerciales, para hacer su propio yogur casero, en ese aparto tan kitsch como la yogurtera. En mi casa ya han pasado a mejor vida varias yogurteras y me consta, que es un aparato casi en desuso en muchas viviendas. Así que, para todos aquellos que quieran devolver a la vida uno de sus mejores recuerdos de infancia, aquí os dejo este pequeño resumen sobre el proceso de elaboración del yogurt.

Yogurt

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Panificación, biotecnología nuestra de cada día.

Una trata de ser consecuente con lo dice y hace, así que, tras la promesa hecha en la última entrada dedicada a la sección de “Ciencia en la cocina” de Órbita Laika, era hora de dedicarle una entrada a uno de los productos biotecnológicos más importantes de las mesas y dietas de tod@s: el pan. Además de un pequeño repaso histórico e industrial sobre el proceso de panificación, trataré de dar una pequeña explicación acerca de cuáles y cómo son los principales aspectos científicos que se encuentran detrás de una barra o mollete de pan. Como siempre os digo, si queréis saber más, ya sabéis…. seguid leyendo!Panes

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Injertos de frutales, un tipo especial de ingeniería vegetal.

Cómo podéis ver por los archivos del blog, en el mes de julio del año pasado, no publiqué ninguna entrada. No fue por falta de ideas (que cada vez son más pero me cuesta encontrarles la forma) ni por estar ocupada en otros quehaceres, sino por otras razones más personales y más duras. Por esa razón y por muchas otras, la entrada de hoy, en lugar de ser una reseña sobre un alimento transgénico de importancia a nivel nutricional y/o alimentariio (idea inicial), es mi deber escribir esta entrada sobre los injertos de frutales, aunque no “encaje” del todo en el apartado de biotecnología alimentaria de este espacio. El motivo, lo entenderéis, al final de la entrada. Así que, … allá vamos!Injertos frutales

Los injertos (graftages, en inglés) son técnicas o métodos de propagación vegetativa artificial (multiplicación asexual) de los vegetales, habituales en la fruiticultura, cuyos orígenes se remontan a la época imperial de China (1000 a. C), a la civilización de Mesopotamia y a la Grecia clásica (referencias en obras de Virgilio). Sin embargo, no sería hasta el s.XVIII, cuando Henri Louis Duhamel y posteriormente, Hermann Vochting, sentarían las bases del conocimiento moderno sobre los injertos frutales y ornamentales. La técnica del injerto consiste en, unir o insertar de forma natural (a través de la acción del viento sobre la corteza de dos árboles próximos) o articificial, una parte de una planta (variedad o injerto) en otra ya asentada (pie, patrón o portainjerto), de manera que queden soldadas y se desarrollen juntas, dependiendo una de la otra; de esta forma, injerto y patrón crecen como una única planta desde el punto de vista estructural y fisiológico, pero conservando su patrimonio genético diferenciado. Para que todo esto tenga lugar, es necesario que se establezcan conexiones entre los vasos vasculares a lo largo de la zona de soldadura del injerto, para que se produzca el correcto intercambio de nutrientes y elementos vitales. Sigue leyendo

Biotecnología en tu ensalada: el vinagre.

Volvemos a la sección más biotecnológica del blog, con un alimento ampliamente utilizado en los menús y mesas de nuestras casas, pero del cuál, poco se conoce sobre su naturaleza y método de fabricación. Estoy hablando del vinagre, un producto que junto con el pan, la cerveza y/o el queso, forman parte de los alimentos de origen biotecnológico que más habitualmente consumimos en nuestras dietas. Así pues, es bien merecedor de dedicarle una entrada en este blog. Vayamos entonces, a ver que es y cómo se hace, uno de los principales aliños de nuestras ensaladas.

Vinagre de manzana

El vinagre (del latín vinum acre que significa vino agrio), es una solución de ácido acético (4 gramos de ácido acético en cada 100ml de solución), elaborado por fermentación, a partir de sustratos alcohólicos de diferentes orígenes. Según el Real Decreto  661/2012, de 13 de abril, por el que se establece la norma de calidad para la elaboración y la comercialización de los vinagres, se define el vinagre como: el líquido apto para el consumo humano, resultante de la doble fermentación alcohólica y acética de productos de origen agrario, que contengan azúcares o sustancias amiláceas, con una riqueza mínima de 50 g/l.  El vinagre, así concebido, puede ser utilizado como acidulante natural, condimento, conservador natural, neutralizante de olores, agente medicinal o como ingrediente versátil en procesos de limpieza. El primer vinagre conocido, se remonta a la época babilónica en el año 5000 a.C aunque, no se conocen antecedentes, de quién fue el primero en obtener este líquido fermentado, puesto que se supone, que su formación fue consecuencia de un descuido, al dejar abandonado aire libre, una barrica de vino. Este proceso se conoce comúnmente, con el nombre de “picado del vino” y en él, la formación de ácido acético tiene mucho que ver.

Barricas de vino

Dada la importancia agroalimentaria y económica que suponía el picado del vino, fueron muchos los científicos que trataron de describir los procesos que transformaban el vino en vinagre, y por tanto, lo hacían inapropiado para su consumo como bebida. Entre los muchos que intervinieron, podemos destacar como dos “escuelas”; la de los defensores de la teoría química oxidativa, que asumían que el vinagre se formaba únicamente por una reacción química abiótica oxidativa, destacando en esta escuela, los químicos, Jöns Jacob von Berzelius, sir Humphry Davy, Justus von Liebig; mientras que en la otra escuela, la de los defensores de la teoría fisiológica, éstos asumían que el vinagre se formaba por una reacción química biótica oxidativa (dónde, además de reactivos y productos, también participaban microorganismos), destacando como defensores el ingeniero Charles Cagniard de la Tour y el biólogo Friedrich Traugott KützingPasteur y el vinagre Sin embargo, sería finalmente Louis Pasteur en 1862,  quién a través de su artículo titulado “Sobre los micodermos y un nuevo procedimiento industrial de la fabricación del vinagre“, el primero en describir un proceso de fabricación industrial del vinagre, que conseguía romper así, con las diversas corrientes científicas establecidas al respecto hasta ese entonces. En este escrito, Pasteur explicaba que: “los micodermos servían de medios de transporte del oxígeno del aire sobre una multitud de sustancias orgánicas, y que producían su combustión con una rapidez a veces sorprendente, siendo ésta, una propiedad apropiada para el establecimiento de un nuevo procedimiento de fabricación de los vinagres“. Todos estos conocimientos y otros, fueron recopilados por el mismo Pasteur en su libro “Études sur le vinagre” en 1868.

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Descorchando biotecnología en Navidad: Los vinos espumosos.

Dado que llegan unas fechas en dónde, además de abundante comida, se disfruta de bastante champán y/o cava en las cenas y celebraciones varias navideñas, he decidido dedicarle una entrada a este tipo de vinos espumosos. ¿Te has preguntado alguna vez porque el champán tienen espuma como la cerveza? ¿Por qué al comprar las botellas de champán o cava, en las etiquetas, aparecen las palabras “semidulce” o “brut nature“? Si sigues leyendo, trataré de darte respuestas a estas preguntas. ¿Te apetece un traguito? Pues, vamos allá!

Copa de champagne

Se denomina vino espumoso, a toda aquella bebida obtenida por fermentación alcohólica, que presenta efervescencia debido a la sobrepresión de elevados niveles de dióxido de carbono en el líquido contenido en las botellas, que provoca el estampido característico al descorchar, la emisión de burbujas y la formación de la espuma. El vino espumoso se diferencia del vino gasificado, porque a este último se le añade el gas carbónico de manera artificial. Sigue leyendo