Cuando los micronutrientes se bioacumulan (II): la fluorosis.

Después de la acogida de la primera de esta sección donde trato de dar luz a otros problemas de unos de los nutrientes que más me apasionan del mundo nutrición, los micronutrientes, pues tocaba continuar la serie quizás con otros síndromes/patologías que no son tan conocidos como el tratado en el primer caso (que puedes leer aquí). En esta ocasión, he tirado por el caso de la fluorosis, intoxicación provocada por el elevado consumo de flúor a través del agua fundamentalmente (porque el agua, también es un alimento y sino, fíjate como figura en un lugar destacado en la pirámide de los alimentos). Como siempre, si quieres saber un poco más sobre esta patología donde interviene uno de los micronutrientes de mayor influencia en la salud bucodental (las paradojas del organismo), ya sabes… Sigue leyendo!


Creo que somos much@s l@s que conocemos el poder benefactor del flúor sobre la salud bucodental (aumenta la mineralización del esmalte y protege frente a la formación de cavitaciones en el mismo y por tanto, el mayor riesgo de padecer caries), pero como decía Paracelso: “la dosis hace el veneno“. Ya en 1916, los dentistas Greene Vardiman Black y Frederick McKay, observaron en sus investigaciones sobre el efecto del flúor sobre la prevención de la caries dental una serie de hipoplasias o hipomaduraciones del esmalte o dentina de los dientes en crecimiento que, seguían una cierta distribución geográfica y una cierta correlación con la ingesta de agua fluorada. Quince años después, se llegó a la conclusión de que el

agente causal de la esta alteración dental era el flúor, tanto en su versión iónica, el fluoruro, como en su forma combinada como sales de flúor, a través de las indagaciones previas llevadas a cabo por el propio F. McKay en las aguas manantiales procedentes de las Montañas Rocosas, en la región Oakley (Maryland, EE.UU.). El doctor H. Trendley Dean, jefe de la Unidad de Higiene Dental del Instituto Nacional de Salud (NIH) y el químico Elias Elvove, determinaron que los niveles de fluoruro presentes en el agua potable de varias regiones del país por encima de 1,5 ppm (partes por millón, esto es, 1,5 mg de flúor por cada litro de agua) provocaban la aparición de los signos dentales de la fluorosis, descritos por G.V. Black y F. McKay.

En definitiva, la fluorosis se caracteriza por la presencia de líneas blancas menores que atraviesan los dientes (cubren menos del 25% de la superficie del diente, con o sin afectación de la misma) o, en estados más avanzados, manchas de color café con incluso pequeños hoyos en la superficie de los dientes, que les dan una apariencia como de piezas dentales corroídas.La naturaleza exacta de la lesión se desconoce, aunque se cree que el exceso de flúor puede afectar al proceso de calcificación del diente en formación, provocando su oscurecimiento y corrosión. La severidad de la fluorosis dependerá de la cantidad o concentración del flúor ingerido, de la duración de la exposición, del nivel de desarrollo del diente, de la edad en la que se está expuesto a cantidades excesivas de fluoruro y de la variación o susceptibilidad individual. Debido a que afectan a la formación del diente durante la etapa formativa del desarrollo dental, son más acusados en niños que en adultos. La fluorosis dental es más perjudicial en aquellos dientes que se mineralizan más tarde (premolares) que aquellos que lo hacen más temprano (centrales y laterales) y su grado de diagnóstico sigue una serie de índices de fluorosis, siendo la del doctor Dean anteriormente mencionado, una de las más ampliamente conocidas y utilizadas (ver aquí la descripición del índice de Dean). Por esta razón, en Europa está prohibida la comercialización de dentífricos con más de 1500 ppm de flúor destinados a niños (si contienen 1000 ppm de flúor deben incluír una advertencia de seguridad en su etiquetado o estar destinados exclusivamente al uso por parte de adultos).

Las aguas con altos niveles de contenido de fluoruro se encuentran principalmente al pie de las altas montañas y en áreas donde el mar ha hecho depósitos geológicos. El cinturón de fluoruro conocido en tierra incluye: uno que se extiende desde Siria a través de Jordania, Egipto, Libia, Argelia, Sudán y Kenia, y otro que se extiende desde Turquía a través de Irak, Irán, Afganistán, India, norte de Tailandia y China. La fluorosis es endémica en por lo menos 25 países alrededor del mundo, aunque el número total de personas afectadas no es conocido, se estima que es de varias decenas de millones de personas. En las últimas décadas se ha observado un aumento de la prevalencia de fluorosis dental alrededor del mundo, con porcentajes que van de 7,7 al 80,7% en áreas donde se cuenta con agua fluorada y entre 2,9% al 42% en áreas sin agua fluorada.

Mapa de aguas fluoradas del mundo (zonas con rojo granate: 80-100% de flúor en el agua, las zonas de rojo más intenso con porcentajes entre 60-80%, rosa más fuerte entre 40-60% y rosa más pálido 20-40%; las regiones coloreadas en gris se desconocen los porcentajes. Fuente Wikipedia)

Aunque es difícil consumir en exceso el flúor (es un micronutriente de los considerados “minerales traza”, pues se requiere en muy pequeñas concentraciones) y generalmente, se excreta por vía urinaria fundamentalmente (ver aquí la relación entre una mayor excreción urinaria de flúor en mujeres embarazadas y el posterior desarrollo neuronal y cognitivo de sus hijos en edades más avanzadas), aunque también puede hacerlo en menores cantidades, por heces, sudoración, por escamación de la piel o por las secreciones de leche materna. No obstante, si podemos consumir en exceso cuando tomamos además de aguas fluoradas, suplementos de flúor (pastas de dientes, leches de fórmula, etc), alimentos preparados con agua fluorada, arroz, maíz, plátanos, pescados, acelgas, coles, mariscos, sal, té o la gelatina o incluso en el uso de sartenes y utensilios antiadherentes, que también pueden contener una mayor concentración de flúor en su composición mineral. Hay estudios que aseguran que, sin consumir un exceso de flúor por si mismo, malos hábitos alimenticios (dietas pobre en nutrientes y energía) y modificaciones en la biodisponibilidad de los fluoruros, podrían provocar la aparición de fluorosis dentaria en regiones con aguas potables no muy fluoradas. Por lo tanto, el consejo de seguir una dieta saludable podría ser extrapolable hasta en este caso. Otros estudios afirman que existe una posible asociación entre polimorfismos en el gen receptor de estrógeno y el uso de amoxicilina durante las primeras etapas de la infancia, como factores etiológicos de la fluorosis además de los ya descritos. Parece que aún queda mucho por investigar en este campo.

Cuando ya observamos una intoxicación o consumo excesivo de flúor por las distintas vías anteriormente explicadas, podemos observar:                                                         a) una intoxicación aguda (generalmente por consumo de insecticidas ricos en flúor, de ahí la importancia de respetar los tiempos de actuación de los fitosanitarios antes de poner en venta los productos alimenticios, pero si eso ya hablaremos de ello en otra entrada) con síntomas tales como gastroenteritis, convulsiones, colapso circulatorio, insuficiencia cardiaca y muerte que se pueden evitar con antídotos como la leche o sales de calcio (cuando se sobrepasan dosis tóxica probable (DTP), establecida en 5 mg de flúor/Kg de peso corporal para adultos y en 0.5 mg de flúo/Kg de peso corporal para niños menores de 6 años).                                                                                           b) una intoxicación crónica (por el consumo de agua potable altamente fluorada, con valores superiores a 2,5 ppm de flúor) que puede llevar además de la fluorosis dentaria, a otros signos y síntomas tales como: retraso del crecimiento, deficiente coagulación de la sangre, inhibición enzimática respiratoria de los tejidos y alteraciones generalizadas en todo el esqueleto dando lugar a las fluorosis esqueléticas (menos frecuentes y cuando los niveles de exposición a fluoruros en agua potable superan los valores de 8-10 ppm de flúor, que suelen afectar al sistema musculo-esquelético y provocar intensos dolores físicos).

Las principales soluciones a la fluorosis dental son los blanqueamientos dentales en los casos más suaves y de manera provisional, siendo las microabrasiones locales y las carillas y coronas dentarias de porcelana y zirconio las formas más habituales de prevención permanente de la fluorosis dentaria, sobre todo referidas a un aspecto más estético. La otra forma de evitar los efectos de la fluorosis es el uso de filtros de alúmina activada, desfluoraciones y otros mecanismos de destilación y filtración de las canalizaciones de agua potable, siguiendo lo establecido en la Directiva 2003/40/CE de la Comisión, de 16 de mayo de 2003.

Y hasta aquí por hoy y por lo que queda de este año 2018. Espero que aprendieráis tanto como yo sobre esta intoxicación tan poco frecuente pero que ahí está y que me recuerda la constante negativa de mi santa madre a que yo recibiera como mis compañeros de clase, suplementos de flúor (quizás eeeella sabía la relación de estos con la fluoración del agua potable? Quién sabe!). Siento no haber podido haber escrito las dos entradas como siempre de este espacio por mes, pero causas y circunstancias varias no lo han permitido, pero no dejaré en el intento para que en el 2019 siga el blog como siempre con sus entradas sobre temas diversos.

¡Feliz y próspero 2019! Salud, éxitos y felicidad a raudales para tod@s.

 

¡Nos “leemos” en la próxima entrada!                                                                                TatianaDC

Fuentes: http://idus.us.es/xmlui/bitstream/handle/11441/61346/TFG%20TERESA%20BERNAB%C3%89.pdf?sequence=1 http://www.researchgate.net/publication/311951674_Association_of_dental_and_skeletal_fluorosis_with_calcium_intake_and_serum_Vitamin_D_concentration_in_adolescents_from_a_region_endemic_for_fluorosis http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3433161/ http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/fnsp/article/view/27086/2078432 http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/embarazo_y_lactancia/2004/10/15/110529.php http://www.healthychildren.org/Spanish/healthy-living/oral-health/Paginas/Diet-Tips-to-Prevent-Dental-Problems.aspx http://www.nidcr.nih.gov/health-info/fluoride/the-story-of-fluoridation http://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002420.htm http://www.sanitas.es/sanitas/seguros/es/particulares/biblioteca-de-salud/salud-dental/fluorosis.html http://en.wikipedia.org/wiki/Dental_fluorosis http://es.wikipedia.org/wiki/Fluorosis_dental

Un pensamiento en “Cuando los micronutrientes se bioacumulan (II): la fluorosis.

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