Ni contigo ni sin ti; el sodio (Na), el micronutriente funambulista.

Sí, amig@s del internet. Ha vuelto a sus pantallas un nuevo repaso a la bioquímica clínica de los principales micronutrientes de nuestra dieta; esto es, el sodio. Conocido ampliamente como sal común, donde aparece con una de sus principales parejas de baile químico, el cloro (que también tendrá su entrada, tranquil@s todos), es uno de los principales ingredientes a los que, junto con el azúcar, primero echamos el ojo en la lista de ingredientes de los principales alimentos procesados que compramos en el supermercado. Más allá de su conocido papel como nutriente esencial en las células, también es crucial su papel biológico en el mantenimiento de un buen equilibrio hídrico y su influencia sobre la tensión arterial y la buena salud renal. Sobra decir, que con el sodio casi cierro la saga dedicada a los principales nutrientes implicados en mayor o menor medida, en la enfermedad renal crónica. Así que, vamos a centrarnos e intentar descubrir que hay detrás de este micronutriente tan “perro del hortelano” de nuestro organismo. Ya lo sabes, pero a mí me gusta insistir…si quieres saber más, sigue leyendo!El sodio (Na, del latín natrium) es un metal del grupo de los metales alcalinos, ocupando el sexto puesto de los elementos más abundantes de la corteza terrestre, siempre formando parte de minerales y compuestos (nunca en estado libre). Además de sus funciones industriales (producción de sosa caústica, metal de aleación, agente antiescaras o blanqueamiento de celulosa en la producción del papel), ambientales (reducción de las heladas en carreteras y caminos por bajada del punto de eutéctico del agua) o alimentarias (aditivo, conservador (salmuera, curación, etc), corrector de sabor, aglutinante, ablandador, etc) pero quizás el más conocido sea su papel biológico, tanto en su inestimable labor en el transporte celular a través de la bomba de sodio-potasio (bomba Na+/K+) como a través de su papel regulador del volumen sanguíneo, la presión sanguínea, el equilibrio osmótico y el pH sanguíneo. Al ser el catión más abundante en los líquidos extracelulares, es el principal responsable de la osmolaridad de los líquidos extracelulares (oscila normalmente entre 280 y 290 mOsm/l), y en definitiva del mantenimiento del volumen extracelular, incluido el plasmático, esencial para el correcto mantenimiento de las estructuras celulares. Respecto a su función en la bomba Na+/K+, el sodio permite generar un potencial de membrana (gradiente electroquímico generado por la diferencia de concentración del potasio (30 veces mayor en el espacio extracelular) y del sodio (10 veces menor en el espacio intracelular)) que es el principal responsable de la correcta transmisión del potencial de acción necesario para que se transmita el impulso nervioso en las células nerviosas o neuronas del tejido nervioso, la contracción en las células del tejido muscular y por último, de la función cardíaca.

La mayoría del sodio presente el organismo (55%) se encuentra en el líquido extracelular, pero también podemos encontrar sodio en los huesos (45%) combinado con el calcio y otros minerales y finalmente, en el líquido intracelular (5%). El valor de sodio en sangre normal o natremia se encuentra entre el rango de 138-140 mEq/l, con unos límites de 135 y 145 mEq/l, indicando esta cifra únicamente la relación entre la cantidad de sodio y de agua en el plasma. Valores superiores o inferiores, sólo repercuten sobre el estado fisiológico (o dicho de otra forma, sobre el equilibrio hídrico del organismo, no sobre el metabolismo primario del sodio), siendo los valores totales de sodio y/o agua corporales normales, bajos o altos. La cantidad de sodio total del organismo depende de un apropiado balance entre la ingesta a través de la dieta (valores diarios recomendados iguales a 2,3 gr/día; para enfermos crónicos multipatológicos, personas con la presión arterial alta, ancianos y niños se recomiendan valores inferiores a 1,5 gr/día) y la eliminación, fundamentalmente por el riñón (90%)Otras vías de excreción son las heces (muy importante en casos de diarreas críticas y continuadas en el tiempo), el sudor (sobre todo ante exposiciones a climas muy cálidos e intensidades de ejercicio elevadas) y a través de las quemaduras de la piel

A partir de la absorción del sodio a nivel intestinal (junto con el cloro, aminoácidos, glucosa y agua), comienza a producirse un mecanismo de excrección muy complejo en el que participa fundamentalmente el riñón, pero también el sistema cardiovascular, el sistema hormonal y el sistema nervioso. En el sistema circulatorio, dispuestos sobre las paredes de algunas arterias, los baroreceptores (receptores de presión) miden los cambios en la presión sanguínea y envían señales excitatorias o inhibitorias al sistema nervioso y/o a las glándulas endocrinas para alterar la regulación de sodio en los riñones. En general, la retención de sodio deriva en la retención de agua y la pérdida de sodio resulta en la pérdida de agua. Uno de estos sistemas regulatorios en donde media el sistema nervioso y el hormonal, es el sistema hormonal renina-angiotensina-aldosterona (RAA). La sensación de sed que nos provoca el consumir algo muy salado, tiene que ver con al activación del sistema RAA y su influencia sobre la producción de la hormona antidiurética (ADH), que provoca una reabsorción de agua a nivel renal y desencadena la sensación de sed (en la que profundizaré en futuras entradas). Además de la aparición de la sed, un incremento de sal provoca una elevación del nivel de agua en los vasos sanguíneos, lo que aumenta el volumen de sangre dentro de los vasos sanguíneos. Al haber más sangre en los vasos sanguíneos, la presión arterial aumenta provocando daños en arterias y algunos órganos (corazón, riñones, cerebro y ojos).

Cuando hay un desajuste en la natremia, se producen dos estados fisiológicos:

1. Hiponatremia  (Sodio sérico <135 meq/L y excrección en orina <20 mEq/L)          Existen dos mecanismos desencadenantes de la hiponatremia: o bien, por ganancia neta de agua, manteniéndose el sodio total normal (o aumentado, si el agua aumenta más proporcionalmente al no formarse una orina diluida), o bien, por pérdida de sodio corporal que puede ocurrir por vias renales o extrarenales (consumo de fármacos que estimulan la secreción o la acción de ADH generando el SIADH, drogas como el extásis, antidepresivos). Si en el plasma no hay otro soluto en cantidad anormal (glucosa, urea, manitol), la hiponatremia se asocia siempre a hipoosmolaridad e hipotonicidad, que inicialmente es extracelular (plasma y líquido intersticial). A veces puede ser sintomática y/o asintomática. El tratamiento varía dependiendo del estado de volumen de sangre observado, pero en todos los casos el sodio en suero debe corregirse lentamente–≤ 10 mEq/L en 24 horas para evitar el síndrome de desmielinización osmótica. Generalmente se utilizan soluciones hipertónicas o suero isotónico pero también se pueden observar reducciones de ingesta de agua o la administración de diuréticos y otros fármacos (Coviaptán). Tiene una incidencia y una prevalencia en adultos del 1 y 2,5%, respectivamente, siendo algo menor en niños.

2. Hipernatremia (Sodio sérico >145 meq/L)                                                                  La hipernatremia puede producirse por 4 mecanismos: a) pérdida de agua corporal; b) ganancia neta de sodio; c) trasvase de agua extracelular al compartimento celular; d) salida de sodio de las células en intercambio por potasio. Todos ellos suponen siempre aumento de la osmolalidad y de la tonicidad plasmáticas.  Se suele  presentar con hipovolemia por pérdidas renales o extrarrenales (sudor, vómitos, diarreas crónicas, deshidratación, quemaduras, hemorragias), con hipervolemia, debida a un aporte excesivo de sustancias hipertónicas (como ingesta de agua de mar) o con normovolemia, como es el caso de la diabetes insípida (DI) (próximamente hablaremos de ella en el blog). El aumento de osmolalidad va a ser detectado por los osmoreceptores hipotalámicos que enviarán mensajes tanto al centro de la sed como al centro regulador de la producción y liberación de ADH. La respuesta será aumento de la sed y una menor producción de orina, que será más concentrada, para devolver la concentración de sodio sérico a sus valores normales. Otros síntomas son: letargia, debilidad e irritabilidad, fiebre, convulsiones, excitabilidad neuromuscular, hiperreflexia, coma y muerte en casos severos. Entre los tratamientos que encontramos está la favorecer la ingesta de agua libre (oral o intravenosa) o administrar suero hipotónico (ej. solución salina al 0,45% como alternativa a una combinación de solución fisiológica con dextrosa al 5%).En 2013, se informó sobre el caso de un hombre de 19 años que entró en estado de coma después de ingerir una botella entera de salsa de soja; afortunadamente, recibió un tratamiento de emergencia y sobrevivió sin efectos secundarios duraderos. También es conocido el caso de Julius Lederer quien falleció a causa de la potomanía que padecía, responsable de una grave hiponatremia. 

Aproximadamente el 77% del sodio que consumimos proviene de alimentos envasados, preparados y/o ultraprocesados. El resto del sodio en nuestras dietas se encuentra naturalmente en los alimentos (alrededor del 12 por ciento, estando más presente en alimentos como la leche, las remolachas, el apio, queso fresco, aceitunas, copos de maíz, acelgas, mostaza, espinacas, aguas gasificadas, ostras, yema de huevo, rábano, alcachofa, escarola, coliflor, coles de Bruselas, puerros, zanahorias, uva, higos, chocolate) o lo agregamos cuando cocinamos alimentos o nos sentamos a comer, que ya supone el 10% de lo que consumimos. Por eso es tan importante fijarse en las etiquetas de los alimentos, pues es junto con el azúcar, es uno de los ingredientes más escondidos (también presente en forma de glutamato monosódico, fosfato de sodio, el bicarbonato de sodio y el benzoato de sodio). Así que, para verificar los productos bajos en sodio, reducidos en sodio o sin sodio, os dejo esta tabla con las equivalencias. 

La sensibilidad a la sal se ve mejorada por el consumo de ciertas especias, reduciendo así el deseo de consumir alimentos salados. Se ha observado que un consumo de alimentos ricos en capsaicina (a niveles que no provoquen una sensación de picor en la boca) se correlacionaba con un incremento de la región neuronal que se activa al detectar el sabor salado (vía imágenes de escaneado cerebral). En otros casos, la sensibilidad a la sal está siendo estudiada a través de la existencia de polimorfismos relacionados con genes implicados en la síntesis de hormonas del complejo RAALa Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado la reducción de la sal como un “objetivo dietético clave” en un esfuerzo por reducir el riesgo de fallecer por enfermedades no contagiosas para 2025. Además del efecto sobre la presión arterial observado en el estudio de alimentación aleatorizado multicéntrico llamado DASH (Acercamientos Dietéticos para Detener la Hipertensión) donde una disminución de la ingesta de sal (conjuntamente con una mayor ingesta de potasio), disminuye significativamente las  presión arterial sistólica y diastólica en las personas hipertensas y no hipertensas en cada nivel de ingesta de sal en comparación con la dieta control, el consumo reducido de sal también afecta a otras patologías. Una de ellas, la litiasis renal; estudios clínicos han demostrado que la restricción de sal reduce el calcio urinario en los individuos con tendencia a formar cálculos de calcio. 

Estudios que han evaluado la ingesta de sal, correlacionaron significativamente un aumento en la ingesta de sal con hipertrofia ventricular izquierda, un engrosamiento anormal del músculo cardíaco, que se asocia con un incremento en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y daños en las paredes vasculares. En otros casos, se observó que el consumo prolongado de alimentos curados, salados y/o ahumados se asociaba con una mayor prevalencia de cáncer gástrico (también influido por el hecho de una mayor presencia de nitrosaminas en este tipo de alimentos). 

Hasta aquí con el repaso al sodio, su metabolismo y sus implicaciones en la dieta. Espero que haya quedado un poco más claro acerca el gran papel que desempeña este micronutriente en nuestro organismo.

“Esta entrada participa en la LXV edición terbio del Carnaval de Química, alojada en el blog @quimidicesnews”.

¡Nos “leemos” en la próxima entrada!                                                                                TatianaDC

Fuentes:                                                                              http://www.revistanefrologia.com/es-publicacion-nefrologia-articulo-alteraciones-del-sodio-del-agua-XX342164212000485                                http://tratado.uninet.edu/c0502i.html                        http://medlineplus.gov/spanish/sodium.html                          http://www.merckmanuals.com/es-us/professional/trastornos-endocrinos-y-metab%C3%B3licos/trastornos-electrol%C3%ADticos  http://lpi.oregonstate.edu/es/mic/minerales/sodio  http://www.fda.gov/Food/ResourcesForYou/Consumers/ucm316876.htm  http://uscmed.files.wordpress.com/2013/10/28-hiponatremia-e-hipernatremia.pdf  http://www.livescience.com/28820-sodium.html                          http://www.mayoclinic.org/es-es/symptoms-causes/syc-20373711 http://www.ffis.es/volviendoalobasico/1alteraciones_del_sodio.html  http://sodiumbreakup.heart.org/about_sodium?utm_source=SRI&utm_medium=HeartOrg&utm_term=Website&utm_content=SodiumAndSalt&utm_campaign=SodiumBreakup                            http://www.nrv.gov.au/nutrients/sodium                                        http://www.endocrino.org.co/wp-content/uploads/2016/11/3-Trastornos-del-Sodio-Luz-Angela-Casas.pdf  http://www.basesmedicina.cl/nefrologia/12_3_hiponatremia/12_3_hiponatremia.pdf  http://www.fundaciondiabetes.org/sabercomer/405/alimentos-con-contenido-moderado-o-bajo-en-sodio

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