2º Aniversario de “Una bióloga en la cocina”…¡¡¡¡GRACIAS!!!!

Este tipo de post, como los que tienen un fondo más personal, me cuesta un mundo escribirlos. Pero, ni modo, tod@s l@s que os molestáis en leerlo o por lo menos darle al click, merecéis este agradecimiento por escrito.

Aquel agosto de 2013, se me ocurrió que para hacerme “más visible” (o crear “marca personal”, según como se quiera interpretar) era una buena idea hacer un blog. Dadas diversas circunstancias personales y profesionales, me parecía una buena forma de mantenerme en contacto con las novedades de la ciencia, en un ámbito tratado de puntillas durante mi formación académica y por qué no?… como una forma más de entretenimiento/hobbie con el que matar los tiempos muertos obligados por mi situación laboral y personal. Hoy, 2 años más tarde, seguimos por aquí escribiendo sobre alimentación, nutrición, biotecnología e historia de la ciencia.

2º Aniversario

Con el tiempo, ha pasado a ser (gracias también por el apoyo recibido por aquí y por otros medios (twitter o facebook)) una de las cosas que más orgullosa me siento y de las más gratificantes que he hecho, en mi vida. Le falta aún mucho por recorrer, mucho por mejorar, mucho por cohesionar, mucho por hacer… pero si os soy sincera, teniendo en cuenta cuál fue el objetivo principal con el que creé “Una bióloga en la cocina”, considero que este espacio es perfecto tal y como está (sobre todo si tengo en cuenta mis capacidades tecnológicas y/o el tiempo dedicado al mismo, como siempre menos del que me gustaría). En dicha perfección, también habéis influenciado mucho vosotr@s, los lectores.

Se que me quedo corta con esta imagen, pero me es difícil expresar por escrito la gratitud que os tengo, lectores en la sombra de mis entradas. Aquí os dejo un gracias tan inmenso como se pueda expresar por escrito, en múltiples idiomas, porque aunque parezca mentira, este espacio ha llegado a países y lugares, en los cuáles jamás me pudiera imaginar que pudiera haber llegado a interesar.

Agradecimiento

Espero que en su tercer año, este espacio crezca un poco más, no sólo en lo referido a vuestra presencia sea por el medio que sea, sino también por su contenido y su continente. Siempre trabajaré para dar lo mejor en cada entrada y para que este espacio, sea un pequeño rincón en el que al abandonarlo, os quede esa sensación verbalizada como “Nunca te acostarás, sin aprender una cosa más“. Ha sido, es y será mi principal motivación para/con este blog.

Un abrazo virtual apretado para tod@s!!!

Abrazo

¡Nos “leemos” en la próxima entrada!

Tatiana DC

La ciencia de los aliños: las emulsiones.

Respondiendo a la petición solicitada y dada la gran acogida del repaso a la esferificación, hoy en el blog, toca hablar de emulsiones. Si tienes cualquier excusa para acompañar tus platos con mayonesa, te gusta hacer vinagretas para aliñar tus ensaladas o eres de los que no concibe una tostada sin mantequilla, éste es tu post. A través de conceptos químicos y físicos principalmente (añadiendo algún que otro concepto biológico, que para eso estamos aquí), repasaré todo aquello que permite que, con aceite, huevo y vinagre (o vinagre, aceite y especias varias) puedas crear una mayonesa (y/o vinagreta) rica, rica y con fundamento que diría Arguiñano. Si quieres saberlo…sigue leyendo!

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Las emulsiones son dispersiones de un líquido (agua, aceite o cualquier zumo o líquido diverso) denominado como fase dispersa o interna, en otro líquido (agua, vinagre o aceite) denominado fase continua o externa; en el caso de las espumas, se trataría de una emulsión dónde la fase dispersa es un gas, mientras que la fase continua es el líquido (zumo, aceite, concentrado, etc) del producto que dará nombre a la espuma. Desde el punto de vista químico, las emulsiones son dispersiones coloidales de dos líquidos no miscibles entre sí, dónde uno de ellos, el de la fase dispersa, queda fragmentado en minúsculas gotas que se ven rodeadas por el otro componente (fase continua) y todos ellos se fusionan, por medio de una agitación constante y por la presencia de un componente estabilizador.  Sigue leyendo

El mito sexual de la cocina: los alimentos afrodisíacos.

A punto de cumplir el segundo año, este espacio toca uno de los temas más candentes (y nunca mejor dicho) de la ciencia gastronómica: la existencia, con fundamento científico, de alimentos con carácter afrodisíaco. Desde hacía un tiempo, tenía en mente tratar este asunto, pues no son pocas las personas que, ante una mariscada o un determinado alimento de origen exótico, divulgan a quién les quiera oír (y creen a pies juntillas, en la mayoría de los casos), todas sus excelencias como afrodisíacos. Por esa razón y para que nadie se lleve posibles futuras desilusiones amatorias, voy a tratar de darle un poco más de luz al asunto, repasando lo que dice la ciencia sobre estos alimentos tan lujuriosos.

– “En el amor, como en la gula, el placer es una cuestión de máxima precisión” –  Italo Calvino

Alimentos afrodisíacos

Se define afrodisíaco (del latín aphrodisiăcus), como aquello que excita o estimula el apetito sexual. Por tanto, un alimento afrodisíaco, será aquel que, al consumirse, creará o despertará el apetito sexual (no mejorará ni la capacidad ni el rendimiento sexual). Esta definición es muy importante, puesto que en ella, radica la causa de que los alimentos afrodisíacos sean considerados, más mito que realidad pura y dura.    Sigue leyendo