Este invierno, no te olvides…¡ZINCmelízate!

Hacía ya tiempo que no hablaba de los minerales de la dieta, que por encontrarse dentro del grupo de los micronutrientes o elementos traza (y por tanto, no requieran una ingesta considerable para mantener un buen estado nutricional), no dejan de tener su relevancia a nivel biológico y nutricional. Por esta razón, esta nueva revisión de los minerales, está protagonizada por el zinc (Zn), un mineral con numerosas implicaciones biológicas de suma importancia.

Zinc

El zinc, cuyo símbolo es Zn, número atómico 30 y estructura química similar al magnesio, es un mineral esencial de, gran importancia biológica y para, un correcto estado de salud. Es en 1956, cuando se datan las primeras referencias al zinc, como mineral esencial en los sistemas biológicos humanos. Se requiere como componente catalítico para casi 300 enzimas, (entre ellas la alcohol deshidrogenasa, anhidrasa carbónica, carboxipeptidasa o Cu-Zn superóxido dismutasa) y participa en las reacciones metabólicas mediadas por hidratos de carbono, proteínas, hormonas y sus receptores, neuropéptidos y polinucleótidos. En el organismo, su concentración sólo es superada por la del hierro, constituyendo así, el segundo metal de transición más abundante del organismo cuya deficiencia, afecta a casi 2 millones de adultos en el mundo y provoca más de 800.000 muertes por año en niños de edades tempranas. Aunque se encuentra en todas las células del organismo (95%), siendo su concentración mayor en los músculos y huesos (en ambos representa un 83% del total), el riñón,  el hígado o el cerebro. Tiene un papel biológico muy amplio, destacando su papel en el desarrollo correcto de las funciones del sistema inmune, en el correcto crecimiento y desarrollo durante el período gestacional, durante la lactancia y la niñez, en la capacidad de cicatrización de heridas, en el desarrollo y funciones del sistema nervioso central (SNC), la memoria y el aprendizaje, el estado del sentido del gusto y el olfato, así como a nivel celular, en el metabolismo de los ácidos nucleicos (síntesis de DNA, división celular, transcripción, regulación de la apoptosis (muerte celular)), la transducción de señales celulares o la unión a ligandos por medio de las metaloenzimas.

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Nutri-Recetas IV. Chapelas de calabacines rellenos.

Retomamos la sección más gastronómica del blog con una receta que, además de estar y ser muy buena en cuanto a sabor y valores nutricionales, tiene una presentación muy simpática. Como en el caso de la primera nutri-receta, es válida tanto para vegetarianos como para omnívoros, ya que, el relleno va a gusto del consumidor (en casa normalmente, se hace con carne picada, pero también se ha hecho con pollo, jamón cocido y/o curado en trocitos, gambas, langostinos o únicamente con el propio relleno del calabacín).

Calabacín

El calabacín (Cucurbita pepo L. subesp. pepo var. cylindrica) es una fruta de la planta de la familia de las Cucurbitáceas (la misma a la que pertenecen las calabazas, melones, sandías y pepinos) cosechada en estado semi-maduro. Se recolecta en este estado, por dos motivos; uno de ellos es para evitar el desarrollo de semillas en su interior, que resultarían un tanto incómodas al degustarlas, y el otro, para evitar su transformación a calabaza (los calabacines de gran tamaño y con gran desarrollo, ya son propiamente calabazas). Se trata de una planta herbácea rastrera anual que puede alcanzar hasta 10 metros de longitud, en cuyo pedúnculo de forma pentagonal (base muy desarrollada del tallo) se encuentran unidos los frutos (calabacines). Este fruto tiene forma pepónide o cilíndrica alargada (similar a la forma del pepino) aunque esta forma y su tamaño (de 15-20 cm hasta los 40 cm), pueden diferir según la variedad de que se hable. Dichos frutos están cubiertos por una corteza firme, cuyo color también resulta variable según la variedad botánica que se tenga en cuenta, así como, el momento en el que se cosechen (más oscura, si la cosecha es en el primer trimestre del año, más clara o verdi-blanca, si la cosecha tiene lugar hacia el segundo y tercer trimestre del año). El sabor de este fruto es un mix entre amargo y dulce (la presencia o contacto con el etileno producido por otras frutas, inclina la balanza hacia el sabor amargo), con una textura suave en boca.

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