Intolerancia a la fructosa, una paradoja del metabolismo de los hidratos de carbono.

Todo el público en general sabe que, si consume azúcar, la consecuencia más directa es que los niveles de glucosa en sangre se eleven tras las dos horas posteriores a su ingesta. Sin embargo, esto no sucede en casos donde claro está, el metabolismo de los hidratos de carbono presenta uno u otro tipo de alteración. En este sentido, llama mucho la atención el caso de las fructosemias o intolerancias a la fructosa, alteraciones  de origen genético o multifactorial del metabolismo de la fructosa donde las personas que la padecen sufren hipoglucemias de diferente grado de intensidad así como otros síntomas, tras la ingesta de ciertos hidratos de carbono.

La fructosa es un monosacárido, componente básico de la sacarosa o azúcar común, de tipo cetohexosa, característica estructural que hace que la ruta metabólica que sigue para su metabolización, sea distinta al resto de los hidratos de carbono. Se encuentra de forma natural en múltiples frutas, algunos vegetales o en la miel unida a la glucosa formando el azúcar común o sacarosa. Los órganos principales donde tiene lugar el metabolismo de la fructosa son el hígado, el músculo, el intestino delgado y en menor medida el riñón. El 52% de la fructosa se descompone como glucosa, el 18% en forma de lactato y piruvato y el 8% en forma de glucógeno. El 22% restante se presenta en forma de triglicéridos, dióxido de carbono, cuerpos cetónicos, glicerol y sorbitol. Aunque su metabolismo no requiere de la participación de la insulina como hormona reguladora, si será necesaria si la fructosa es utilizada por tejidos periféricos después de su conversión a glucosa en el hígado.Fructosa

Una vez hidrolizada por medio de la isomaltasa presente en el intestino delgado, la fructosa ingerida es transportada directamente hacia los hepatocitos (células del hígado) donde a través de transportadores GLUT-5 (transportadores de glucosa tipo 5) pasa hacia el citosol, donde es fosforilada por medio de la enzima fructoquinasa (FK) a fructosa 1-fosfato. Esta fructosa 1-fosfato puede seguir tres vías distintas:

– la de la glucolisis directamente a través de la transformación de la fructosa 1-fosfato a gliceraldehído y éste último en gliceraldehído-3-fosfato por activación de la triosa kinasa.

– la de la gluconeogénesis(síntesis de novo de glucosa) indirecta a través de la activación de la aldolasa B presente en el hígado, que transforma la fructosa-1-fosfato en dihidroxiacetona-fosfato y ésta, por medio de la aldolasa B en el hígado da lugar a la fructosa-1,6-fosfato que participa en la ruta de la glucolisis, pero también en la glucogenogénesis y también en la producción de glucosa desde el hígado por medio de la existencia exclusiva de la glucosa-6-fosfatasa en dicho órgano, en periódos de ayuno.

– la glucogenogénesis o síntesis de glucógeno a partir de la translocación a los núcleos de los hepatocitos de la fructosa 1-fosfato donde activa la glucoquinasa, enzima encargada de transformar la glucosa en glucógeno (hidrato de carbono que actúa como reserva energética) tras la ingesta de alimento.

Metabolismo de la fructosa en hígado

Otro tejido que participa en el metabolismo de la fructosa es el tejido muscular, donde por presencia de la hexoquinasa en las células musculares, la fructosa se transforma en fructosa-1-P, esta en dihidroxiacetona fosfato y/o gliceraldehído-3-fosfato y estos por medio de la actuación de la aldolasa A, se transformarán en fructosa-1,6-fosfato participando ambos en la ruta de la glucolisis cuando los depósitos de glucógeno están llenos. En caso contrario, la fructosa-6-fosfato se transformará en glucosa-6-fosfato por medio de una fosfoglucosa isomerasa, entrando así en la ruta de la glucogenogénesis.

Dicho metabolismo de la fructosa puede verse alterado genéticamente generando una serie de errores en dichas rutas metabólicas, que como consecuencia desencadenan una serie de intolerancias a la fructosa en diferente grado. Se habla de alteraciones genéticas que originan una deficiencia de la aldolasa A (intolorencia hereditaria a la fructosa o fructosemia),  una deficiencia de la fructosa-1,6-bisfosfatasa, el déficit de fructoquinasa (fructosuria) y la conocida como intolerancia o mala absorción de la fructosa por alteración en el transportador GLUT 5. El síntoma común en ambas alteraciones del metabolismo de la fructosa es la hipoglucemia provocada tras la ingesta del hidrato de carbono en cuestión. De ahí que sea importante conocer sus características, signos y/o síntomas y también su diagnóstico.

Intolerancia a la fructosa

Es el tipo más habitual de intolerancia a la fructosa, se debe a una ausencia, fallo o inactivación de la proteína transportadora GLUT 5 presente en la membrana de los pilli de los enterocitos (células del intestino delgado) dispuesta hacia el lumen intestinal. La fructosa al no ser absorbida por el intestino delgado, pasa directamente al intestino grueso donde es fermentada por la microflora intestinal, liberándose ácidos y gases (hidrógeno y dióxido de carbono principalmente) responsables de la flatulencia, hinchazón, dolor abdominal y en algunos casos, diarrea que constituyen los principales signos y síntomas de la intolerancia o mala absorción de la fructosa.

Transporte de fructosa

Su origen puede ser genético pero también existe un influencia de factores no genéticos en el origen de la intolerancia. Así mismo también se observan distintos umbrales de tolerancia (debidos en parte a la capacidad y velocidad limitante del transportador GLUT5), entre los individuos que hacen que ciertas personas sean sensibles a pequeñas cantidades de fructosa mientras que otras, no desarrollan ningún síntoma hasta valores de ingesta altos. Las personas con intolerancia a la fructosa son generalmente más sensibles a otros hidratos de carbono como los polioles (sorbitol y xilitol), la rafinosa o inulina.

Su diagnóstico se obtiene a partir del test de hidrógeno en aliento o hidrógeno espirado. Debido a la no existencia de hidrógeno como gas en la exhalación, se considera como intolerante a la fructosa a las personas en las que se detecta hidrógeno en aliento una hora después de la ingesta y/o con el estómago vacío.

Según el umbral de tolerancia, el tratamiento consistirá en una dieta libre de fructosa o con baja cantidad de fructosa, según las características de la persona intolerante a la fructosa.

Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF)

En 1956 Chambers y Pratt observaron que una mujer de 24 años sufría continuos accesos de vómito y naúseas después de ingerir frutas o caña de azúcar. En 1957 Froesch a través del estudio de un caso similar, llegó a la conclusión que la causa de esos síntomas se debía a una alteración producida en el metabolismo de la fructosa. Se trata de un déficit congénito de la fosfofructoaldolasa (aldolasa A) por mutación en el gen ALDOB que la sintetiza, que provoca que se inhiba la ruta de gluconeogénesis y glucogenogénesis y se active la ruta de glucolisis, generando que en períodos post-prandiales prolongados y/o de ayuno no se regule la homeostasis de los hidratos de carbono en el organismo y se observe una  hipoglucemia severa. Además se puede acumular fructosa-1-fosfato en el hígado, teniendo esta acumulación efectos hiperuricémico o de lactoacidosis que resultan tóxicos para el organismo.

Además de las hipoglucemias observadas, otros signos y síntomas pueden ser: sudación y temblores, vértigo, naúsea, vómito, diarreas, apatía, letargia, distensión abdominal, edemas, hepatomegalia, ictericia, pérdida de consciencia, convulsión y coma. En niños, cuyos primeros síntomas aparecen desde el destete al consumir las primeras frutas, las hipoglucemias son más severas que en los adultos, se puede observar también retraso en el crecimiento, irritabilidad o llanto incesante. La falta de un tratamiento adecuado puede desencadenar fibrosis, gota, cirrosis y esteatosis hepática o lesiones cerebrales. Es característico de esta intolerancia hereditaria a la fructosa, la aversión a todo alimento con sabor dulce y la ausencia de caries dentales que presentan los afectados

Su herencia es autosómica recesiva, con una incidencia de un caso cada 20.000 individuos. Para su diagnóstico existen diversas pruebas (exámen de ácido úrico en sangre, pruebas de función hepática, examen de glucemia, examen de coagulación sanguínea o análisis de orina) pero destacan el ensayo enzimático donde se determina la actividad de la aldolasa B, la biopsia del hígado del paciente o bien, un test de tolerancia a la fructosa (se inyecta de forma intravenosa bajo condiciones controladas donde los niveles agudos de glucosa, fructosa y fosfato son monitorizados). A día de hoy, se están utilizando también tests de ADN pero los resultados negativos no garantizan al 100% que el paciente presente la alteración; no obstante, resultados positivos junto con los síntomas clínicos, sí son fuertes indicadores de la patología.

El tratamiento consiste en una dieta libre de fructosa con una exclusión de por vida de cualquier alimento o medicamento que contenga fructosa, sacarosa o sorbitol (aunque el sorbitol no contiene fructosa puede ser convertido en este hidrato de carbono en el organismo) y por tanto tienen contraindicado el consumo de preparados farmacológicos  como jarabes, algunos preparados con vitaminas y minerales, fórmulas de nutrición enteral e infusiones intravenosas con sustitutos de la glucosa; sin olvidar, los preparados dietéticos indicados para diabéticos (contienen sorbitol y/o fructosa). Por la deficiencia de vitamina C que se producen en el seguimiento de estas dietas, es necesaria su suplementación. Los pacientes con intolerancia hereditaria a la fructosa son perfectamente sanos y asintomáticos mientras que no ingieran alimentos ricos en fructosa o sacarosa o éstos sean sustituídos por otros hidratos de carbono.

Deficiencia de la fructosa-1,6-bisfosfatasa

Se trata de un déficit congénito con herencia autosómica recesiva, con poca incidencia poblacional, descrita por primera vez en 1970 por Baker y Wingard. Este déficit impide la transformación de la fructosa-1,6- fosfato en fructosa-6-fosfato, intermediarios ambos de la ruta de la gluconeogénesis y de la glucogenogénesis, originando al igual que la intolerancia hereditaria a la fructosa, hipoglucemias severas. Suele tener mayores consecuencias en lactantes y niños donde se observa además de la hipoglucemia, hiperventilación causada por la acidosis y cetosis (lactato, cuerpos cetóncios, alanina y ácido úrico están elevados en sangre y aparecen en orina) así como somnolencia o coma, períodos de apnea, disnea, taquicardia, hipotonía muscular y una moderada hepatomegalia. A diferencia de la intolerencia hereditaria a la fructosa, los niños con esta deficiencia no desarrollan aversión a los alimentos con sabor dulce.

El diagnóstico es similar al que se realiza para la determinación de la intolerancia genética a la fructosa, aunque existe cierta dificultad a la hora de excluír el origen de esta deficiencia de la de otras como la deficiencia de glucosa-6-fosfatasa, piruvato carboxilasa y fosfoenolpiruvato carboxicinasa en la alteración de las rutas gluconeogénicas.

El tratamiento consisten en la correción de hipoglucemia y de la acidosis con la administración intravenosa de glucosa sola o en combinación con bicarbonatos de sodio. No obstante, fructosa y sacarosa deben ser eliminadas de la dieta de por vida.

Fructosuria o deficiencia de la fructoquinasa hepática. 

Deficiencia de origen autosómico recesivo e incidencia de un caso cada 130.000 individuos, descrita por Czapek y Zimmer en 1876. Esta deficiencia provoca que la fructosa no pueda ser digerida por el hígado, persistiendo niveles muy altos de fructosa en sangre tras la ingesta de fructosa, sacarosa o sorbitol,  siendo entre un 10 a un 40% de la fructosa ingerida excretada por la orina (fructosuria). Por esta característica, en sus comienzos era erróneamente diagnosticada como diabetes mellitus. Este déficit enzimático, no produce lesiones ni síntomas y tampoco requiere tratamiento.

Como véis, es paradójico que estos enfermos tengan prohibido el consumo de azúcares como la fructosa o sacarosa porque el efecto que les genera es el contrario al producido sobre las personas con diabetes mellitus. Sin duda es una patología metabólica interesante desde el punto de vista nutricional, ¿no creéis?

Nos leemos en la próxima entrada!

TatianaDC

Fuentes:

Gónzalez Caballero, M. “Alergias e intolerancias alimentarias”. Cap. Alergias e intolerancias más frecuentes en los diferentes grupos de alimento pp 56-58. Ed. Alcalá Grupo Editorial 2009 ; Gil. A “Tratado de Nutrición. Nutrición Clínica” Ed. Panamericana. 2010 ; Pacheco Leal, D. “Bioquímica médica” 2004 Editorial Limusa Grupo Noriega Editores                                                  http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000359.htm http://www.guiametabolica.org/enfermedad/intolerancia-hereditaria-la-fructosa-ihf

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9 pensamientos en “Intolerancia a la fructosa, una paradoja del metabolismo de los hidratos de carbono.

  1. Hola, me parece muy interesante la manera en que logras explicarlo ya que lo haces de forma muy clara y vas al grano.
    Quisiera me pudieras resolver una duda, según mis síntomas yo tengo intolerancia hereditaria a la fructosa (irónico el nombre ya que nadie de mi familia lo presenta jeje); sin embargo no sólo no puedo ingerir frutas o derivados, sino también presento intolerancia a la glucosa y a todo lo dulce desde nacimiento. Mis síntomas cuando ingiero algo dulce (azúcar, frutas, etc.) en una muy pequeña cantidad, es malestar y mucho vómito. Tengo más de 30 años alejado de estos sabores y realmente soy muy feliz, pero qué daños puedo estar generando en el hígado, qué probabilidad existe de que lo herede a mis hijos, y qué nombre tiene si soy intolerante a la glucosa y fructosa? De antemano gracias, Saludos!

    • Hola Alfonso,
      Primero, muchas gracias por tus palabras y por la visita al blog. Siento no poder haberte contestado antes, cuestiones de la vida offline que no me permiten estar al cien por cien por aquí.
      Aclararte primero que soy una bióloga interesada en temas de alimentación y nutrición, pero no dispongo de conocimientos extensos en temas de salud y/o nutrición clínica. Lo único que hago es recopilar información sobre ciertos temas y tratar de plasmarlo de la mejor manera, en el blog.
      No obstante, una vez hecha la aclaración y respondiendo a tus preguntas, tu endocrino te ha hecho algún estudio genético? Te lo digo porque puede que presentes síntomas que se asocien a otro problema (posible indigestión puntual, alergia subyacente a un determinado tipo de frutas (en relación con otras alergias como al látex o ciertos pólenes) u otros casos varios) y no sufras la enfermedad propiamente dicha. Al tratarse de una enfermedad cuyo origen es enzimático (y por tanto, genético), es bastante poco probable que al no disponer de la mutación, estés afectado por el fenotipo (entre ellos, los síntomas) que le corresponde. No obstante, como digo en el post, serían necesarias más pruebas para llegar al diagnóstico correcto.

      Segundo, si no consumes ningún tipo de hidrato de carbono simple (veáse azúcar de mesa, dulces, caramelos etc), no deberías tener problema alguno con lo que me indicas, porque el aporte de carbohidratos necesario, lo ingieres a través de los hidratos de carbono complejos (pan, legumbres, verduras, etc). Otra cosa es que al no ingerir frutas en las cantidades recomendadas, puedas sufrir ciertas deficiencias a nivel vitamínico o mineral. Para eso necesitarías comprobarlo a través de un estudio de perfil analítico programado por tu médico o nutricionista.
      Para el resto de preguntas, no puedo darte ninguna respuesta, pero si te aconsejo que acudas a un buen dietista-nutricionista y a un buen endocrino para que te aclare todas tus posibles dudas y problemas.

      Espero poder haberte ayudado, o por lo menos, haberte aclarado algo más sobre el tema y cómo debes actuar.

      Muchas gracias!!!
      Un saludo,
      TatianaDC

  2. Un articulo maravilloso , lo lamentable es que ningun medico de ninguna especialidad cree que esta enfermedad existe, enfermedad o condicion . Yo sufro de hipoglucemia reactiva, y ni probar un pedacito de fruta o verduras puedo porque en minutos estoy en el suelo . No hay cura ,no hay dietas , solo proteinas , algunos frutos secos y avena integral , para alcalinizarme solo Alkalife , magnesio y potasio , en alimentacion no hay nada que se pueda hacer , las acelgas son veveno, lña lechuga hipoglucemiante asi como el ajo , la cebolla y la lista es interminable. Un saludo y felicitaciones por este blob.
    Gracias.

    • Hola Conversando con,

      Agradezco su comentario y que comparta su problema (entiendo que se ha equivocado de entrada), pero me gustaría indicarle un par de cosas, si me permite que se las señale.
      1. Lo que indica sobre el tratamiento de las hipoglucemias reactivas (discrepo con que ningún especialista la reconozca como dolencia, puesto que para ejemplo mi caso y otros casos diagnosticados, testimoniados en dicha entrada), considero que no es preciso ni correcto. Entiendo que por su caso personal opine de ese modo, pero no es cierto que no existan tratamientos y terapias para tratar esta dolencia/síndrome (ver entrada y/o comentarios de la misma).
      2. No me parece de recibo, ni acorde al estilo del blog, que comparta información de manera afirmativa o categórica sobre las propiedades de los alimentos. Siento decirle que discrepo totalmente con la información vertida sobre la lechuga, las acelgas, el ajo y la cebolla. En todo caso hablaría de alimentos hipoglucemiantes en el caso del alcohol, bollería industrial, bebidas carbonatadas, productos refinados y zumos envasados.
      3. Le agradecería que en lo sucesivo no se hiciera publicidad de ningún tipo de producto dietético sin base científica, indicándole que el término “alcalinzarse” es incorrecto, puesto que el organismo dispone de un sistema tampón propio, siendo el estado de acidosis y alcalosis, un estado patológico de considerable gravedad.

      Un saludo,
      TatianaDC

  3. hola Tatiana, qué interesante tu artículo y qué gran suerte haber llegado a él!
    he sido diagnosticada recientemente como intolerante a lactosa y fructosa y tengo sospechas de alergias también. Una locura sabiendo además que mis gustos son más bien orientados a fruta y verdura en vez de carne… Tengo pendiente visitar un buen endocrino/nutricionista, ya que, además de lo anterior estoy recién operada de vesícula (sospecho y espero que mis intolerancias sean secundarias y consecuencia de mi vesícula enferma…)
    Además de agradecerte el extenso escrito; es denso para quien no tenemos conocimientos científicos, pero me ha llegado lo esencial, es el por qué de la hipoglucemia.
    Me han dado una pauta de alimentos que puedo tomar pero me doy cuenta de que, sobre todo después de mi colecistectomía, cualquier fruta me hace entrar en hipoglucemia (verduras no).
    Estoy leyendo mucho al respecto, parece ser que añadir glucosa ayudaría a absorber los niveles de fructosa, ¿qué opinas?
    gracias
    Alicia

    • Hola Alicia,

      Antes de nada, espero que estés pasando un post-operatorio de la mejor manera que se pueda pasar y que ahora que esas molestas piedras vesiculares evacuadas, te ayudan a mejora tu calidad de vida.

      Muchísimas gracias por tus palabras y por haberte pasado por este sitio y dejar tu comentario!! La intención de muchas entradas es la de recopilar información sobre un tema dado y disponer de ella toda junta, lo que muchas veces hace difícil que lo pueda llevar a un terreno más coloquial, así que mensajes como el tuyo de gente que no tiene conocimientos científicos previos pero que se queda con una idea general del tema, me resultan tremendamente emotivos e ilusionantes (aunque sepa que es un aspecto a mejorar).

      Respecto a lo que me preguntas del consumo de glucosa y fructosa para favorecer la digestión de esta última, no lo conocía sinceramente. Me resulta extraño que se trate de forma general sin incidencia en el tipo de intolerancia a la fructosa, pues como se dice en la entrada ambos tipos de intolerancia a la fructosa hereditarios, tienen como uno de los síntomas principales la aparición de las hipoglucemias, hecho que podría contribuir un consumo continuado de glucosa procedente sobre todo de alimentos de índice glucémico alto (de rápida liberación de insulina tras la ingesta). Otra cosa que me choca, es que son dos moléculas con diferente estructura y composición química y no veo, metabólicamente hablando, cuál sería la forma en que la glucosa ayudara a la mejor digestión de la fructosa en caso de intolereantes. Te prometo que le echaré un vistazo y escribiré en el futuro sobre ello, todo aquello que pueda encontar sobre el tema.

      Espero que te haya servido de algo mi aportación. Te animo a que consultes estas inquietudes con tu nutricionista de cabecera y de forma secundaria con el endocrino que te lleve tus intolerancias alimentarias. Se te han juntado dos intolerancias alimentarias un poco díficiles de llevar pero con un buen tratamiento y un buen asesoramiento dietético, estoy segura que podrás manejarlas sin ningún problema. Mucho ánimo!!

      Gracias de nuevo.
      Un saludo,
      TatianaDC

      • hola Tatiana:
        gracias, la verdad es que la operación es sinceramente, el menor de mis males, pero vamos poco a poco.
        El asunto de la glucosa/fructosa te lo pego y pongo la fuente, ya que lo explicarán mejor que yo:
        “Pero el mecanismo de absorción de la fructosa es aún más complejo ya que interviene otro transportador no específico y compartido con la glucosa y galactosa, el GLUT2 presente en la zona basal del enterocito, cuya misión es pasar la fructosa, glucosa y galactosa de la célula a la sangre. Este transporte también es pasivo, es decir sin consumo de energía y depende de la concentración de glucosa en la célula intestinal y la sangre, así como de los niveles de insulina liberada. Por tanto unos altos niveles de glucosa en la luz intestinal y por tanto en el enterocito, estimula el GLUT2 y facilita de forma significativa también el transporte de la fructosa. Esto explicaría porque en presencia de glucosa se pueden absorber altas cantidades de fructosa sin dificultad, pero si no hay glucosa la absorción de fructosa disminuye considerablemente (hasta un 80-90%). ”

        parece lógico, aunque quizá no sea la explicación: a mayor cantidad de glucosa, menos posibilidad de generar una hipoglucemia… aunque el mecanismo de la hipoglucemia me cuesta entenderlo, (es una paradoja), pero doy fe de ello, de hecho así llegué a tu blog, escribiendo en google “hipoglucemia fructosa” sin saber que era un efecto secundario… y creo que voy a tener que suprimir completamente la fruta de mi dieta…

        Es muy buena idea compartir información en un mismo sitio. Es cierto que tengo pendiente cita con el endocrino, pero también es mi responsabilidad informarme y entender cómo funcionan las intolerancias. Como sabes, el umbral lo define cada individuo y para ello hay que conocer, entender e informarse. Leo mucho, de fuentes serias, dedicadas. Soy enemiga acérrima de los alimentos de moda que como el bálsamo de fierabrás parece que curan todo de forma casi milagrosa. Rigor científico, por favor, que las redes sociales se parecen cada día más a Lourdes.
        Personalmente, soy de las personas que respeto enormemente los conocimientos, el estudio y la dedicación que los profesionales ponen a nuestra disposición, o personas como tú, que lo haces de forma desinteresada.
        Así que la ilusión es mutua.
        Qué gusto haberte leído.

        la fuente:
        http://funcionales.es/monografias/intolerancia-a-la-fructosa-y-sorbitol/

      • Hola de nuevo Alicia!

        Gracias a tí por comentar y traer información enlazada, es siempre un gusto leer cosas que se me/nos pueden pasar por alto.

        Sigo sin ver claro el enfoque de lo que comentas, lo de que la abosrción de glucosa facilite la absorción de fructosa y reduzca los episodios de hipoglucemia (sin poner en duda a los profesionales de la web que compartes), pues a mi modo de ver, esos transportadores son en muchos casos regulados por la acción de la insulina y ante una subida de golpe de la hiperglucemia, puede provocar un bloqueo de los transportadores de GLUT4 puesto que estos depende de toda una cascada de señales intracelulares que los pueden inactivar (tendría que repasar la regulación metabólica de estos transportadores) pero es que además, si presentas alguna de las formas hereditarias, al activarse la glucolisis por inactivación de las enzimas correspondientes (lo tienes mejor explicado en la entrada) ante un aumento en los valores de glucosa, será más fácil que el cuerpo la catabolice y quede remanente la fructosa generando un aumento en la producción de sorbitol y/o los síntomas propios del fallo en el transportador GLUT5.

        No sé, no lo tengo claro del todo.Le echaré un ojo al tema y te prometo que le buscaré un hueco en la programación de las entradas del blog. Me ha picado la curiosidad, bien hecho Alicia!

        Felicitarte por tu valiosa decisión, tanto a nivel personal como a nivel social, es importante como enfermo, conocer el estado la enfermedad, sus consecuencias, su evolución pero por supuesto, a través de fuentes rigurosas y creíbles, que trabajen con bibliografía y datos que avalen lo que se dictamina en sus sentencias. Ojalá fuera así en muchos espacios, pero poco a poco iremos “ahuecando el ala” (en mi caso, te agradezco el cumplido pero me queda aún mucho que aprender).

        Como consejo te digo, que antes de eliminar ningún alimento de tu dieta lo consultes con un dietista-nutricionista (tienes algunos muy buenos en el lateral de la página principal del blog, donde pone Blogs y páginas de interés). Ellos te sabrán indicar cual es el mejor tratamiento dietético para llevar de la mejor manera posible la intolerancia a la fructosa. Para el seguimiento y evaluación fisiológica, el endocrino.

        Espero que disfrutes de otras entradas del blog, que aunque de temática variada, siempre intento compartirlos con la mayor fiabilidad y rigurosidad que soy capaz a transmitir.

        Un saludo,
        TatianaDC

  4. hola de nuevo, Tatiana:
    en realidad, lo que vienen a decir, es que o bien añadiendo glucosa a alimentos con poca relación glucosa/fructosa, o bien consumiendo alimentos con más contenido en glucosa que fructosa, no es que se reduzca la hipoglucemia, sino se tolera mejor la fructosa (y por ende hay menos efectos secundarios de la malabsorción).
    Te pregunté por si te constaba… hay tan pocas fuentes y yo tengo tanto miedo (mis reacciones son bastante adversas) que soy muy cauta a la hora de introducir alimentos (estoy en fase de dieta restrictiva, son 3, dentro de una pauta nutricionista). Mi intención es, muy poco a poco, recuperar el equilibrio intestinal, con la ayuda médica y lo que voy observando, pero es un largo recorrido.
    Aquí estaré para leer cuando tengas tiempo de añadir cosas, de éste u otro ámbito. Miraré los profesionales que me recomiendas.
    hasta pronto!
    Alicia

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