Magnesio, el mineral desconocido que debes tener muy en cuenta en tu dieta.

Normalmente cuando se habla de alimentación se mencionan mucho a los hidratos de carbono, las proteínas y/o las vitaminas, pero… ¿y los minerales?. Si bien es cierto que los más conocidos son el calcio y el hierro, los restantes no dejan de ser menos importantes. Por eso, hoy le dedico la entrada al magnesio, un mineral que normalmente no suele tener mucha cabida en las recomendaciones nutricionales pero que, desempeña importantes funciones biológicas.

El magnesio, cuyo símbolo químico es Mg, es uno de los minerales más abundantes en el cuerpo humano (la cantidad observada en un cuerpo humano adulto equivale a 25 gramos) además de considerarse el segundo catión (en forma iónica con carga positiva) más importante que participa en las reacciones celulares y metabólicas.

La mayor parte del magnesio (50-60%) se encuentra formado parte de la estructura ósea, participando también en la procesos de intercambio iónico entre el hueso y el resto de tejidos así como regulando la osificación y el equilibrio fosfo-cálcico (permite la fijación de calcio y evita su acumulación en cálculos) . El resto de calcio forma parte de tejidos blandos donde realiza numerosas e importantes funciones, tales como:

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Síndrome metábolico, ese gran desconocido.

Me gustaría dedicarle una entrada a este cuadro de efectos patológicos (no se puede considerar enfermedad por sí misma) ya que es muy poco habitual que se hable de él a la hora de tratar en profundidad la diabetes y la obesidad, enfermedades relacionadas en mayor o menor grado con la aparición de este síndrome que tiene una prevalencia en la población de España de un 19,3%, (2 personas de cada 10 del total de la población).

El síndrome metabólico, también llamado como síndrome X o de resistencia a la insulina, no puede decirse con rotundidad que tenga un origen concreto. Se cree que existe una predisposición genética a desarrollarlo pero no está muy definida, por lo que generalmente se habla que es la lipotoxicidad y la resistencia a la insulina generadas en la obesidad, los principales desencadenantes de la aparición de este síndrome.

Se trata pues, de un síndrome que afecta a múltiples órganos (páncreas, corazón, sistema inmunológico e hígado) y se encuentra estrechamente ligado a la aparición de la diabetes mellitus tipo II, enfermedades cardiovasculares e inflamatorias (artritis, asma, etc) así como en la aparición de cetoacedosis (aumento en la producción de cuerpos cetónicos usados como fuente de energía por el organismo), que ya trataremos en profundidad en otra entrada.

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