La celiaquía, la enfermedad “tapada” de la humanidad.

Hoy le dedico el post a la celiaquía, una enfermedad autoinmune que afecta a casi el 1% de la población mundial, pero que en muchos de esos casos, es una enfermedad que se sufre pero que cuesta ser detectada por los pacientes. De ahí que utilice el término de “tapada” en el título del entrada, puesto que es una enfermedad que puede no ser fácilmente detectable, en cuanto a síntomas y signos específicos por parte de las personas afectadas.

Una persona celíaca es aquella que, ante la presencia en su dieta habitual de proteínas como la gliadina y glutelina (proteínas constituyentes del gluten, principal compuesto de ciertos cereales gracias al cual la masa del pan adquiere esa esponjosidad tan característica) en el caso del trigo y/o de la hordeína y la secalina en el caso de la cebada y el centeno respectivamente, el paciente sufre numerosas inflamaciones y lesiones crónicas en las microvellosidades del intestino delgado (los pequeños lugares en forma de “dedos” del epitelio intestinal por donde se absorben los nutrientes de los alimentos para luego ser transportados al resto de organismos a través de la sangre) dando como consecuencia graves cuadros de indigestión permanente y diarrea crónica. Sin embargo, aunque esta la principal causa de la enfermedad y la más conocida por la población, hoy en día se sabe que no es el único factor desencadenante de la enfermedad.

Entre los síntomas habituales de las personas celíacas se encuentran aquellos transtornos de tipo gastrointestinal (indigestiones, diarreas, etc) pero también son otros, que en un principio no se relacionaban con la celiaquía, los que pueden tener su origen en el progreso de los efectos del padecimiento de la enfermedad. Entre los principales destacan: anemia, artritis, osteoporosis, problemas neurológicos, fatiga crónica o una posible infertilidad, debido, generalmente, a un fallo local de la absorción intestinal de determinados nutrientes (hierro en el caso de la anemia o folato en el caso de algunos problemas neurológicos). No obstante, estos síntomas adyacentes y el avance propio de la enfermedad puede verse disminuídos o casi desaparecer, si la celiaquía se diagnostica a tiempo y se elimina de la dieta el principal desencadenante de la reacción autoinmune, el gluten presente en los cereales que se ingieren, principalmente a través de la ingestión de trigo.

Es necesario hacer saber, que aunque la causa central de la celiaquía es el consumo habitual de gluten en la dieta, no es el único factor que da origen a la enfermedad. Se ha observado que las personas celíacas presentan una predisposición genética a padecer la celaquía, esto es, presentan un su genoma una serie de variantes genéticas que codifican unas proteínas, las denominadas HLA-DQ2 y las HLA-DQ8, dispuetas en las células presentadoras de antígenos del sistema de histocompatibilidad (sistema que junto con el inmune, nos protege contra todo patógeno o cuerpo extraño). Estas proteínas reaccionan con el gluten que no ha sido digerido en el intestino (pequeños péptidos que permanecen intactos a la acción de las ubiquitinas y los proteosomas y el resto de procesos de descomposición de los nutrientes a nivel intestinal) y exponen el conjunto, a las células T del sistema inmune que liberarán citoquinas y quimioquinas, sustancias que a su vez, activarán a las células T asesinas (T killer) quienes serán las últimas responsables del ataque al resto de células sanas del epitelio intestinal, desencadenando así las múltiples lesiones en el epitelio intestinal que caracterizan a los pacientes celíacos.

Como toda esa cascada de reacciones del sistema inmune, está relacionada con la presencia de una enzima, la transglutaminasa tisular (enzima que se libera de las células dañadas) se llegó a la conclusión que había otro factor que participaba en la enfermedad, y este estaba relacionado con una mayor grado de permeabilidad de la pared intestinal en las pacientes celíacos. Esto se debía a que las uniones estrechas (entremados de proteínas integrales de la membrana plasmática presentes en las células del epitelio intestinal y que constituyen además de un mecanismo de adherencia celular, una barrera impermeable para determinadas sustancias que pueden difundir a a luz del intestino delgado) se veían disueltas por acción de la zonulina (proteína reguladora de la permeabilidad intestinal) exageradamente secretada debido a la difusión de los fragmentos de gluten no digeridos que se terminan por acumular por debajo de las células epiteliales intestinales. Estas células, también llamadas enterocitos, ante tal presencia, secretan una molécula activadora de los linfocitos intraepiteliales, la interleuquina 15 (IL-15), que actúan contra las propias células, provocando que resulten dañadas y como consecuencia, liberen transglutaminasa tisular, volviendo de nuevo a desencadenar la cascada de reacciones inmunitarias descritas anteriormente. De ahí que se explique el potente efecto erosionador que sufre el epitelio intestinal de una persona celíaca.

Cortesía Investigación y Ciencia. Temas 66.

Cortesía Investigación y Ciencia. Temas 66. La dieta humana: biología y cultura.

A pesar de toda esta explicación del origen genotípico y fenotípico de la enferemedad, no se llega a explicar el hecho de que la celaquía en ciertos casos, no se ponga de manifiesto hasta una edad tardía. He aquí donde  entra el cuarto factor original de la enfermedad: la variación de la microbiota intestinal que puede sufrir una persona a lo largo de las diferentes etapas de su vida.  Esto es así, ya que ciertos pacientes celíacos presentan una mayor proporción de bacterias Gram- negativas potencialmente dañinas (E. coli y ciertos Bacteroides) y sin embargo, la proporción de las beneficiosas, las bifidobacterias, era mucho más inferior que la proporción en un individuo sano.

Debido al coste que supone mantener una dieta sin gluten de por vida (tanto desde el punto de vista económico como a la hora de mantener de forma estricta la dieta sin gluten por parte de los pacientes) se están estudiando otras alternativas a la eliminación total del gluten en la dieta. Como son de muy variada forma y muchos aún carecen de los estudios confirmativos de su idoneidad, no será objeto de análisis en este blog, a menos que pueda indagar con más profundidad en el tema.

Bien, ahora ya sabéis un poco más acerca de la celiaquía, que además de ser considerada un tipo de intolerancia alimentaria, como pudisteis leer, puede llegar a ser mucho más que eso, desencadenando toda una verdadera enfermedad autoinmune.  Si una vez ha leído este post, queréis saber si podríais ser celíacos, tenéis que saber que con un simple análisis de sangre donde se realice una reacción de detección de anticuerpos contra la transglutaminasa tisular será suficiente para que el médico, en función de los valores obtenidos, le diagnostique la enfermedad. Intentaré indagar en el tema y añadirlo, porque además de ser de interés público, creo que sería una buena forma de explicar la técnica de la ELISA o la RIA.

Espero que os gustara la entrada y que pudierais/podáis aclarar vuestras dudas y/o ayudar a otras personas que las tengan.

Nos leemos en la próxima entrada!!!

Tatiana

Fuentes: Investigación y Ciencia. Tema 66. La dieta humana: biología y cultura. Capítulo “Causas de la enfermedad celíaca” Págs 72-81

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  1. Pingback: 6. La célula | El Blog de Israel Masa

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